Diario de León

Antígona viaja a León

La compañía Inconstantes Teatro recalará en el Auditorio el día 31 de este mes con una versión actualizada del clásico de Sófocles.

El coro griego se convierte en este montaje en un grupo de surrealistas bufones y payasos de circo cargados de humor ácido.

El coro griego se convierte en este montaje en un grupo de surrealistas bufones y payasos de circo cargados de humor ácido.

Verónica Viñas
León

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Antígona defiende su derecho a ser escuchada. El personaje creado por Sófocles habla ahora como una mujer de este siglo. La compañía Inconstantes Teatro ha actualizado la tragedia griega en una versión de Isidro Timón y Emilio del Valle, que también la dirige. Una mirada moderna al mito de Sófocles, tan intemporal ahora como hace dos milenios. Esta Antígona del siglo XXI recala el día 31 en el Auditorio Ciudad de León.

Estrenada hace tres años en el Festival de Teatro de Mérida, la obra recrea el conflicto entre Creonte y Antígona, una lucha de género, sobre dioses y muertos. Cada época, desde hace más de 2.400 años, alumbra su propia Antígona.

Es, sobre todo, una crítica sobre la sinrazón del poder y sobre los mecanismos que coartan la participación ciudadana. La obra, de 90 minutos de duración, está protagonizada por Javier Ceballos, Montse Díez (Antígona), Alberto Guío, Ángel Jodra, Carolina Lapausa, Chete Lera (Creonte)... y así hasta trece actores, algo realmente inusual en estos tiempos de crisis y recortes en los que prácticamente sólo se llevan a escena monólogos y montajes con menos de cinco actores. Los autores han despojado el texto del lenguaje abigarrado de Sófocles y han simplificado la escenografía, de modo que el coro griego es un grupo de payasos y bufones surrealistas cargados de humor incisivo y toques circenses.

Creonte, un político en busca de electores, ha sustituido la toga por el traje y la corbata, y aparece por televisión para prohibir dar sepultura a Polinices, hermano de Antígona. Creonte es de esa clase de políticos que —como ocurre con frecuencia— se atrinchera en sus postulados y, por lo tanto, es incapaz de escuchar al pueblo. La obra pone de manifiesto tanto el desequilibrio entre el poderoso Creonte y la indefensa Antígona como la desigualdad generacional insalvable entre un adulto como Creonte y una adolescente como Antígona.

El adivino ciego de Sófocles se convierte, en esta singular y moderna versión de la compañía Insconstantes, en un reportero de guerra. Antígona del siglo XXI considera imposible la paz entre los vivos mientras no estén sosegados todos los muertos, algo que saben muy bien las víctimas del franquismo de este país. Otros, en cambio, no quieren reabrir heridas e impiden que todos los españoles se sientan igual ante el tribunal de la Historia.

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