Marty: «Me gusta pensar en los visitantes como una especie de clan»

«Esta no es, en absoluto, una exposición sobre realismo». Quien así se expresa es el artista salmantino Enrique Marty, uno de los creadores que participa en la muestra de Japón con dos piezas: La familia y Los Visitantes , dos de las que mejor reflejan su particular universo inquietante. Marty destaca que todas las obras de la muestra reflexionan sobre la realidad entendida como algo flexible, no inamovible. Lo Real Maravilloso se abre con Los visitantes , tres figuras que parecen un grupo cerrado, una familia. «Me gusta pensar en ellos como en una especie de clan. Un visitante puede ser algo muy inquietante. Recibir una visita puede resultar problemático. A fin de cuentas un visitante es un elemento extraño. Un elemento que puede incluso ser inesperado», explica Marty. Y es que, según precisa el artista, esta figura es la razón de ser propia del museo, ya que un museo sin visitantes no tiene sentido, «pero su presencia es amenazadora y siniestra». Enrique Marty reflexiona en torno a la imagen de los merodeadores y les otorga la cualidad de sombras. «La sombra es un termino jungiano para referirse al lado oscuro que persigue al individuo y que se extiende a su entorno», explica.
Enrique Marty será uno de los creadores españoles que ofrecerá un seminario sobre su obra para el público japonés. Destaca que al principio pensó escribir un texto sobre su obra de forma cronológica, idea que desechó para plantear la conferencia como un recorrido casi al azar a través de su obra de los diez últimos años de manera visual. «Me gusta preservar la ambigüedad en el significado de las obras porque me interesan las lecturas múltiples y personales», sostiene.
En cuanto al diálogo que la exposición mantiene con los artistas japoneses, Enrique Marty explica que la civilización nipona se caracteriza por su valor dual. «Hay una gran sensibilidad para apreciar cosas como un determinado tipo de flores que son muy apreciadas porque solo existen durante unos pocos días al año, o tener unas normas estrictas de comportamiento y además ser capaces de crear un abanico de «perversiones» que podrían sorprender a los occidentales», argumenta.
Para Enrique Marty se trata de dos caras de la misma moneda. «La represión de cara al exterior lleva a la perversión y la oscuridad. Es, desde luego una civilización que me fascina y por la que siento un gran interés desde hace mucho tiempo», destaca.
Y es que nada como el collage La familia para entender esta ‘simbiosis’ de Enrique Marty con el país del Sol Naciente. ¿No son esas cien pinturas en las que plasma su visión de su propia familia una revisitación de las creaciones en las que los artistas manga vierten una y otra vez sus demonios y perversiones?