Diario de León
Publicado por
RAFAEL SARAVIA
León

Creado:

Actualizado:

Decía Antonio Machado: «Se miente más de la cuenta/ por falta de fantasía:/ también la verdad se inventa». Y cuanta razón guardaba el genio creador de esta coplilla. Se acaba de cumplir el aniversario de su muerte este fin de semana pasado, y la iracunda actualidad no se despega de sus versos. Machado nos acompaña en cada trote de presente.

Me pregunto hacia dónde camina la verdad. Hacia qué lugar avanza y si es consciente que, como el río Guadiana, aparece y desaparece a voluntad de quien la intenta domar.

Estos días nos preocupa qué ocurre con la verdad más allá de nuestras fronteras. Porque sabemos que la verdad se legitima y crea tentáculos que acaban abarcando todo lo que toca. En Ucrania, la verdad cada cual nos la vende a su modo, el presidente electo Yanoukovich, se tomó la verdad de su mano y legisló en contra de las libertades de su pueblo... mientras, los opositores, acariciados por las ideas ultraconservadoras, se apropian de otra verdad, el descontento ciudadano. Así nos queda que la verdad más real, sigue sin paraguas. Pues el pueblo ucraniano ni quiere a unos ni quiere a los otros. Tan sólo quiere que la verdad pinte un cielo despejado y de convivencia donde el trabajo, el pan y la dignidad vuelvan a su pueblo, y la corrupción y el despotismo se alejen para siempre.

Algo parecido ocurre en nuestras fronteras del sur. La verdad se diluye cuando otras verdades mayores aprietan lo humano. Porque verdad es que en Uganda se acaba de legitimar la homofobia, y la ley perseguirá a homosexuales condenándolos a 14 años de cárcel y si reinciden (tremendo verbo asociado a una naturaleza humana) a cadena perpetua. Verdad es que Sudán, Chad, Congo, Etiopía y tantos otros países están envueltos en guerras que alimentamos desde occidente con tráfico de armas y consumo sin control de los recursos naturales que diezman esos países y enriquecen a guerrilleros sin escrúpulos... dejando como única salida niños soldados o la huida hacia un futuro donde la esperanza de vida supere los 45 años.

Por eso, las avalanchas de personas en busca de una vida mejor son legítimas. Por eso, si queremos respetar un control en las fronteras, no podemos darle la espalda a la verdad, y Europa tendrá que ser responsable no sólo de lo que ocurre en nuestro territorio, sino de lo que generamos fuera de él.

Estamos faltos de fantasía, y nos escuecen ciertas verdades crudas. Así, cuando nos muestran cualquier verdad apetecible, la consumimos sin importar de qué árbol venga. El falso documental que Jordi Évole nos entregó sobre el 23F fue una bendita balsa de aceite para la conciencia dormida de este país.

A mí, que amo la fantasía, ver como la verdad era capaz de inventarse en un tris me gustó. Ver que la sociedad de hoy no dista tanto de esa que se escandalizó en el 38 con Orson Wells, y que con maestría nos la ha vuelto a jugar, a la española, el señor Évole. Ríanse y reflexionen, la capacidad crítica nos hace replantear certezas; al fin y al cabo, como dijo Machado, también la verdad se inventa.

tracking