Miguel Ángel Domínguez director de ‘24 horas’ de rne
«La independencia de la radio pública está en su ADN»

El periodista augura a la radio «muchos años de vida».
Miguel Ángel Domínguez, que esta temporada se ha estrenado dirigiendo y presentando el programa 24 horas en RNE, ha desarrollado su carrera en la casa desde sus comienzos en Ponferrada en los años ochenta, donde, en su opinión, está garantizada la independencia porque «va en su ADN por definición».
—¿Cómo está siendo su primera temporada al frente del ‘24 horas’?
—Con intensidad. Mucho trabajo, pero estimulante. Poner en antena un programa de cuatro horas «en vivo y en directo» (como decían nuestros clásicos) no es fácil, pero sí gratificante.
—En las cuatro horas de programa hay tiempo para la tertulia. ¿Qué criterio sigue el director de un espacio a la hora de elegir a los tertulianos?
—Periodistas con información de primera mano que, además, representen a periódicos con líneas editoriales distintas. Nos gusta que se escuchen opiniones plurales y, al mismo tiempo, bien informadas. En más de una ocasión, los tertulianos han avanzado informaciones exclusivas que sus periódicos van a llevar al día siguiente.
—¿Considera que la cultura de la radio se está perdiendo en beneficio de otros medios?
—No. Es más, a medida que pasan los lustros, veo que la radio se reafirma como el medio inmediato y caliente que es. Unas virtudes que, mezcladas, difícilmente pueden ofrecer otros soportes o medios. Me da la impresión de que, a pesar de las tecnologías que no dejan de renovarse, a la radio le quedan muchos, muchos años de vida.
—¿En la radio queda algo por inventar?
—En la radio quedan muchos profesionales que pueden aportar su granito de arena. Sus ritmos, sus cadencias, sus perspectivas o planteamientos. La radio es voz y música y el momento que te ha tocado vivir. Faltan aún por conocerse muchas mezclas con esos tres factores.
—¿Cómo se garantiza la independencia en RNE?
—Va en el su ADN por definición.
—¿La audiencia lo justifica todo?
—La audiencia, informarla, entretenerla, agradarla, es nuestro objetivo último. Pero no valen todos los medios para conquistarla. Educación, sensibilidad, respeto a todo el mundo, incluidas las minorías y, sobre todo, respeto a la profesión. El sentido común siempre esta ahí para recordarte lo que está bien y lo que está mal.
—Si hay un programa en la radio pública que ha sufrido cambios es ‘24 horas’, con nuevo locutor casi todas las temporadas desde 2007. ¿Cómo cree que afecta en el oyente?
—Estamos trabajando duro para consolidar el producto, la marca, la sintonía. Eso casi siempre lo agradece el oyente. Somos conscientes de ello.
—¿Qué radiografía hace de la situación actual del oficio?
—Ni los teóricos o estudiosos se ponen de acuerdo para dar respuesta a esta cuestión. Comprensible si tenemos en cuenta que el reto abarca un sinfín de territorios. En esta encrucijada está la profesión, desbordada con tanta nueva tecnología, tanto soporte y tanto tipo de mensaje teniendo en cuenta el canal. Yo soy un simple periodista que tiene suficiente con el día a día. Que trabaja para informar a su audiencia.