Todos somos Merche
Opinión | yolanda veiga
Todos somos Merche. Es el ‘hashtag’ solidario que los espectadores de Cuéntame pusieron a circular el jueves, cuando consumada la traición de Antonio se descubrió el pastel. ‘¿Qué está pasando?’, le susurraba Merche mientras se veía pasar por su mente la película de una vida juntos, distorsionada, a cámara rápida, escapándosele entre los dedos, el álbum familiar rajándose por las páginas centrales, el hombre al que ama convertido en un perfecto desconocido. Podía no haberle preguntado nada porque su cara lo decía todo. Se sentía desarmada, rota, traicionada. Y entonces se le mancharon los ojos de decepción. Una decepción profunda que se manifiesta sin lágrimas, ni gritos, ni portazos, ni reproches precipitados. A Merche le basta mirar a Antonio de esa forma para decirle todo. Se lo dijo a él y nos lo dijo a los de casa, en una exhibición maestra del lenguaje gestual. El engaño de Antonio a Merche ha destapado a la que siempre ha sido el pilar de la familia, pese a que haya asumido el papel de secundaria en las tramas de los demás. Mercedes ha sido la venda en las heridas de todos, de sus hijos, de su madre y, sobre todo, de su marido. Ahora la han herido a ella y veremos quién le hace el torniquete (los guionistas seguro que tienen previsto un desenlace a la altura, sea cual sea). Entretanto solo cabe ‘disfrutar’ de su sufrimiento. Disfrutar de ella como actriz, porque este reto que se le ha presentado está sacando lo mejor del amplio registro de Ana Duato. Apuntaba alguien en Twitter que el último capítulo de Cuéntame hablaba de la lealtad y que los de casa debíamos también un poco de lealtad a una serie que lleva tantos años entreteniéndonos. Tiene razón. Es una lástima que en el momento más intenso de la historia algunos le hayan dado la espalda y se apunten al espectáculo facilón de los niños cantantes de Telecinco. En ‘La Voz kids’ los padres de los chavales lloran de emoción cuando cantan sus hijos. No es para menos, se ve que es una cosa real, no fingida. La de Ana Duato es una emoción de mentira, pero ella hace que parezca real. Es una actriz grande.