Yoko Ono artista
«Crear es el oxígeno de mi vida»
Nada existiría sin las mujeres y la imaginación», asegura la artista y viuda de Lennon, que recrea en el Guggenheim de Bilbao sus propuestas conceptuales. La creadora japonesa declara, al abrir la esperada retrospectiva que revisa seis décadas de la aventura creativa de una pionera, que aún piensa que John Lennon sigue vivo. «Creía en mi obra».

Yoko Ono, ayer en Bilbao.
Paz, esperanza, empatía, diálogo, optimismo. Estas palabras trufan el discurso buenista de Yoko Ono (Tokio, 1933). Puede al fin presentarse como la gran artista conceptual que es, libre de la leyenda negra de la ‘Dragon Lady’, la infausta «bruja» que privó al mundo del talento de los ‘Beatles’ sembrando discordia y desidia. De apariencia frágil, su afable cordialidad invita a la charla siempre que no se pise el ‘callo beatle’. «Se acabará la entrevista», advierten sus asesores. Pero será ella quien, desmintiendo su imagen de fiera, evoque al Beatle y marido asesinado, «que creía mucho en mi obra». «Sigo pensando que está aquí. Sus bellísimas canciones las sentimos en nuestros corazones», dice. Con 81 años trasmite Yoko Ono un inusitado entusiasmo y una confianza entre sorprendente e ingenua en la bondad del género humano.
—El título de la muestra alude a mitades, pero ¿retrata a Yoko Ono realmente?
—Es mí espíritu el que está presente. Estoy en esas obras en cuerpo y alma.
—Algunas, con casi 60 años, ¿mantienen su intención y frescura?
—Soy objetiva. No siempre. Es interesante comprobar que algunas cosas estaban bien y constatar que otras son normalitas. Lo bueno es ver cómo tanto tiempo después muchas de las cosas que parecía increíbles, únicas y creativas hoy no chirrían nada. Mucha gente ha hecho cosas parecidas.
—¿Tiene la tentación de corregir algo?
—No. Es complicado e inútil. No tocaré las piezas. No conduce a nada. No se me pasa por la cabeza ni cambiar las cosas que me parecen menos acertadas. Lo que hoy parece menos interesante quizá lo sea en el futuro. El tiempo es un gran creador, un buen artista.
—¿Provocar describe la intención de su obra?
—No, aunque haya quien lo piense. Busca provocar en el sentido más suave del término, generar una reacción en el espectador. Si hay una provocación más intensa, solo está en la mente del espectador. Mis piezas mezclan a veces amor con humor. Necesitan del espectador para tomar sentido. Me gusta que la gente participe, que interactúe con mi obra, pero no busco la provocación.
—Es pionera del arte conceptual, que prima la idea sobre la ejecución. ¿Importa más imaginar el David o el Guernica que ejecutarlos?
—Nada arranca sin la imaginación. Nada se crea sin una idea. Nada es sin un concepto. Tienes que visualizar las cosas. Imaginarlas. Crearlas, materializarlas, es también meritorio, pero imaginarlas es primordial. Como dice el cristianismo, en el principio fue la palabra y de esa palabra surgió todo. Es irrefutable en el arte. Sin imaginación nada existiría. Antes que pionera soy una superviviente.
—Sigue activa a una edad en la que mucha gente lleva dos décadas retirada. ¿Cómo lo logra?
—La actividad creativa, el arte, la música, las performances, me han hecho respirar en esto sesenta años. El arte me sostiene y me hace seguir adelante. Es mi oxígeno. Mi combustible vital. Respiro arte. Es lo que me mantiene viva.
—Las mujeres son una rareza en la historia del arte ¿Algún responsable?
—El hombre (risas). La labor realmente importante de la mujer es crear la vida. La humanidad existe a través de nosotras. Parece una obviedad, pero nada existiría sin las mujeres, sin la maternidad. Jamás se ha apreciado lo suficiente nuestra contribución a la vida, la decisiva aportación a las sociedades. No se reconoce. Acaso los hombres estén muy asustados y eso les incapacita para otorgar el reconocimiento que merece la mujer. Lo que han hecho las mujeres es tan poderoso que los hombres no van a estar todo el día rindiendo pleitesía. En su lugar, es como si hubieran decidido ignorar por completo el valor de esa contribución planteando que la maternidad es una obligación. Y no es cierto. Tienen que cambiar. Hay que sostener un diálogo para avanzar y progresar juntos. La vida es ese progreso.
—¿Cuál es hoy el reto del feminismo?
—Asegurar que las mujeres sean libres en cualquier parte del mundo. No en contra de los hombres. Libres y juntos. Habrá todavía que trabajar mucho para lograrlo.
—¿El arte no hace mejores?
—Depende de tu actitud, de cómo te relaciones con él. Puedes ir a un museo tras leer las reflexiones de un crítico sobre lo que vas a ver. Si asumes sus criterios, si contemplas y juzgas desde su razonamiento la obra, vamos mal. Miras con los ojos de otro. No avanzas. Pero si eres capaz de mirar de forma limpia, si sacas tus propias conclusiones, si tú eres el crítico, estás siendo creativo. Si todos somos activamente creativos empezaremos a asegurar la supervivencia del planeta, que es de que estamos tratando aquí.
—¿No estamos matando al planeta entre todos en lugar de salvarlo?
—No. Estamos cambiándolo y cambiando. Soy muy optimista. Pero sé que para que se produzca un cambio muy positivo hay que pasar por situaciones horribles, atravesar etapas muy oscuras antes de que haya esperanza. Es complicado y extraño, pero funciona así. Si todo está bien, nada mejorará. Hace falta un diálogo para llegar a ese punto de inflexión positiva. Un diálogo que también se da en la naturaleza, necesario para alcanzar el punto de cambio.
—¿Puede algo el arte ante lo peor de la vida, frente a las balas y la violencia?
—No lo sé muy bien. Trato de ofrecer la posibilidad de que cada cual desarrolle su propia creatividad. Eso es bueno y útil para la convivencia pacífica. Fomento ese diálogo creativo, que es constructivo y empático. No le digo a nadie qué debe o no debe hacer, que esto es así o asá. Muestro los caminos que yo tomo, las posibilidades para desarrollar la creatividad. Abro puertas y rutas. Quizá alguien las siga y cree las suya.
—Siria, Ucrania, África. La violencia es eterna. ¿Qué piensa una pacifista?
—Soy optimista. Estados Unidos ha reducido por primera vez el gasto militar. No había ocurrido en el pasado y es realmente esperanzador. Incluso los militares dicen entender la sorprendente y repentina reducción. Estados Unidos ha sido valiente y quizá le sigan otros países equivocados al gastar tanto en industria militar. Es un ejemplo a seguir y el principio de una era esperanzadora en la que todos nos comuniquemos con todos-
—¿Yoko Ono ha conducido su vida o la vida la ha conducido a ella?
—No conduzco nada y no deseo conducir nada. Tampoco mi vida.
—¿La gobierna el azar?
—No es un tema del azar. Es un sistema increíble que ni siquiera conocemos y que puede estar más allá de nuestra capacidad mental.
—¿Cómo le gustaría ser recordada por las próximas generaciones?
—No tengo por qué ser recordada. Que cada cual encuentre su propio camino en la vida, sus esperanzas y sus propios sueños.
—Pero el arte ¿no es un forma de trascender y perpetuarse?
—Puede resultar paradójico, pero solo trato de crear situaciones que faciliten a los demás su propia independencia. Me gustaría que se tuviera la libertad necesaria, que es una manera de ser creativos.
—Si la invitaran al Prado a actuar ante Velázquez, Goya o Zurbarán ¿que pasaría?
—No lo sé. Como en todo desafío, algo positivo podría suceder.