La Sgae estrena hoy la película ‘El clavo de oro’, basada en una obra de Cabal
Dirigida por Antonio del Real, cuenta entre sus protagonistas con el gran actor Emilio Gutiérrez Caba.
Hace casi treinta años, Fermín Cabal escribió la obra El clavo de oro. Lo hizo después de conocer una tradición conocida con el nombre de Los empalaos, un acto de penitencia celebrada en Jueves Santo por la que se realiza un Vía Crucis muy particular.
Pasaron los días, y el mes de octubre pasado, Antonio del Real comenzaba a rodar este drama ambientado en un pueblo ficticio donde ocurren unos sucesos relacionados con las tradiciones de Semana Santa y las fiestas populares. A este pueblo llegan Jaume Raventós, director de escena «experto en rituales y ceremonias» y su joven ayudante Mercedes para dirigir un proyecto artístico relacionado con la Semana Santa y los festejos del pueblo. Las ceremonias han estado prohibidas por el Arzobispado por un hecho dramático sucedido hace veinte años. Pero, de nuevo, dos décadas después, la alacaldesa decide resucitarla. Solo hay una condición: «Que no haya apedreamiento». Y es que la última vez que la tradición se celebró, acabó de manera tragica, con la muerte del personaje de Judas —precisamente quien había sido elegido al sacar el clavo de oro—. «A partir de ese momento, los hijos del asesinado regresan para vengar la muerte del padre», explica el director, que revela que la única institución a la que salva la película es a la Iglesia, «la única que mantiene la sensatez ante la irracionalidad del resto».
Antonio del Real prefiere no contar el final de la película, pero asegura que se ha rodado con tintes berlanguianos y que, en cierto momento, es como si Tarantino se hiciera cargo del guión. «La historia sigue construyendo lo que yo quería contar hace 30 años, y es que, en el fondo, los españoles seguimos pidiendo pedrea», lamenta.
Rodada con guión del propio Fermín Cabal y Antonio Onetti, la película está protagonizada por Emilio Gutiérrez Caba, Juanjo Artero, Jesús Olmedo, Blanca Jara, Junio Valverde, Lola Marceli, Cesáreo Estébanez, Luis Varela, Alejandro Tous, Marta Calvó, Enrique Villén y Manuel de Blas junto a más de 800 extras.
La película tenía que haberse rodado hace 28 años, pero la negativa de la por entonces directora de RTVE, Pilar Miró, hizo perder a Antonio del Real la subvención que necesitaba para la realización. Corría 1986 y, tras ganar un concencioso, la administración fue condenada a pagar 15 millones. «Lo rechacé públicamente diciendo que me parecía un cachondeo», recuerda el director.
La película trata acerca de la «naturaleza cíclica de los españoles». Por eso, y a pesar de la distancia temporal, no ha sido necesario realizar grandes cambios en el guión. «Esta profesión está exterminada», se queja Antonio del Real, que lamenta que los políticos se olvidan de la cultura. «Y el problema es que somos los mismos, y somos capaces de las mismas salvajadas», sostiene. Por eso precisamente esta película viene al caso. Y viene al caso porque demuestra que los pecados se repiten y que lo único que los hombres no aprenden es que no se aprende de la historia. Por ejemplo, el proyecto sale adelante porque todos los que se han implicado en él han aceptado hacer un ejercicio de solidaridad creativa, porque si bien está financiada por RTVE y TeleMadrid, el presupuesto con el que cuenta no daría para pagar a todos cuantos se han subido al barco.
Hoy se estrena en la sala Berlanga de la Sociedad General de Autores y a finales de abril se proyectará en la televisión, primero en TeleMadrid y posteriormente en TVE.
Subraya Antonio del Real que el rodaje fue duro porque se trataba de un guión complicado para realizar en tan sólo seis semanas, pero se muestra satisfecho con el resultado obtenido. «Todo el pueblo ha colaborado en la película, que finalmente tiene un metraje de dos horas y diez minutos», sostiene Del Real, que la historia ha conseguido mezclar la comedia y el terror psicológico».
En la película, además, hay grandes cameos, como el diplomático Inocencio Arias o la magistrada María Tardón. Precisamente, la jueza protagonizó una de las anécdotas del rodaje. «El frío que pasamos no fue normal. El último día rodamos a siete grados y la escena requería que lloviera a mares. Pues bien la pobre María Tardón tuvo que soportar el frío y el agua a las seis de la mañana. Se portó como una profesional, poniendo en valor el trabajo de los actores», recuerda Antonio del Real.