Diario de León

EL PRESO MÁS FAMOSO DE SAN MARCOS

Las cartas que Quevedo envió desde San Marcos salen a subasta el 7 de mayo

Son los únicos ejemplares conocidos en España y su precio de salida en la casa Abalarte es de 5.000 euros

Retrato de Francisco de Quevedo y primera página de las cartas

Retrato de Francisco de Quevedo y primera página de las cartas

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E. GANCEDO | LEÓN
León

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Fue el preso más famoso de San Marcos cuando el hoy Parador Nacional era convento de la Orden de Santiago. Y lejos de convertirse en un episodio más en la vida de Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645) —el muy ingenioso, satírico y crítico escritor, insobornable látigo del poder durante el Siglo de Oro—, aquellos casi cuatro años constituyeron un escándalo político en toda regla para la España de la época y en su fría prisión, que le caló hondamente —moriría poco después— caviló el autor de El Buscón sobre política, filosofía, actualidad, guerra y religión, plasmando sus reflexiones en una correspondencia variada y sugestiva.

Ahora, 43 de esas cartas manuscritas han roto su silencio de siglos ya que serán puestas a la venta el próximo 7 de mayo a través de la casa de subastas madrileña Abalarte, a partir de las 18.00 horas y con un precio de salida de 5.000 euros. «Son copias de las cartas escritas por Quevedo desde el convento de San Marcos de León, donde estuvo preso por razones que nunca han quedado del todo claras. Quizás los vaivenes políticos que caracterizaron el reinado de Felipe IV durante el valimiento del Conde Duque de Olivares tuvieron mucho que ver en ello —explicó a este periódico Olga Román, del Departamento de Libros y Manuscritos de la casa de subastas—. Las cartas están dirigidas a dos jesuitas amigos suyos, el padre Pedro Pimentel y el padre Juan Antonio Velázquez, con quienes compartía las muchas noticias que recibía constantemente en la cárcel, su interés por la literatura y la vida política, y hasta sus parodias de las intrigas de los próceres de la monarquía».

Autora de la catalogación de este epistolario, Olga Román precisó que las cartas son «comunicaciones extensas» y que resulta patente «que, a diferencia de otros corresponsales, con estos dos jesuitas se sentía libre para ventilar, con su acostumbrado ingenio y atrevimiento, su experiencia, su intelecto, su habilidad literaria y su sentido del humor. En ellas se hablan de temas políticos, literarios, filosóficos e históricos, y hace críticas a actuaciones tanto del rey como de diversos personajes de la Corte y de la Compañía de Jesús». Pero en las misivas retrata también «diversos aspectos de su vida cotidiana en prisión, los chismes que circulaban por el convento y las visitas con las que conversaba y que le daban noticias de la ciudad y la Corte». Además, el carácter de algunas cartas, «según el criterio del padre Pedro Abarca, el rector del colegio jesuita donde se copiaron, podía ser ofensivo al gobierno, familias o gremios particulares —inciden desde la casa Abalarte—, un criterio que coincide con la censura coetánea de las obras de Quevedo».

Sólo en Nueva York

De las 43 cartas presentes en el lote, catorce ya habían sido estudiadas en el Epistolario completo de Don Francisco de Quevedo y Villegas , obra de Luis Astrana Marín de 1946, y recuerda también Olga Román que el resto aparecieron publicadas por vez primera por James O. Crosby en 2005 bajo el título Nuevas cartas de la última prisión de Quevedo . «Crosby, considerado uno de los mejores expertos en Quevedo, encontró y adquirió a un librero de Valencia en los años cincuenta del pasado siglo, y después legó a la Hispanic Society de Nueva York, el llamado Manuscrito Aobar, en el que se incluían 42 misivas. Nuestro lote contiene una carta que aparece publicada por Astrana pero que no aparece en ese manuscrito». De esta manera, continúa Román, «salvo el Manuscrito Aobar, ahora en la Hispanic Society, quizás ésta sea la única copia conocida y en mercado de las reveladoras cartas de uno de los más importantes escritores del Siglo de Oro español».

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