Rus propone a los empresarios que ‘copien’ de Gaudí
El escritor leonés defiende que las empresas asuman riesgos y dejen las subvenciones.

El escritor y profesor leonés Salvador Rus Rufino.
Siente fascinación por Marie Curie, la reina Cristina de Suecia y Florence Nightingale, tres mujeres adelantadas a su época e innovadoras en un mundo dominado por los hombres. Salvador Rus Rufino, profesor de Historia del Pensamiento Político en la Universidad de León, recibió un encargo apasionante del IESE, una de las grandes escuelas de negocios: escribir sobre personajes de la historia que pudieran servir de ejemplo a los empresarios. El resultado es Líderes en la historia. Líderes en la empresa (Ediciones Pirámide), por cuyas páginas desfilan desde el gran Alejandro Magno a Konrad Adenauer, uno de los ‘padres de Europa’. En total, 38 líderes políticos, reyes, artistas e investigadores «que en un momento dado tuvieron que tomar decisiones, sin tener referentes, pero buscaron soluciones que supusieron avances para la historia», explica el autor.
Los personajes que aparecen en el libro tienen en común que no se detuvieron ante las dificultades y actuaron movidos «en términos de comunidad y no en beneficio propio», explica Rus, aunque puntualiza que «nadie tiene una trayectoria perfecta». Aclara que «no son modelos para imitar, pero sí para inspirarse». Sin embargo, no todos supieron gestionar su poder, como Alejandro Magno y Aníbal, quienes acabaron cegados por el éxito.
Sólo tres de los personajes seleccionados por Rus tienen vinculación con León: los Reyes Católicos, Gaudí y Ramón de la Sota, un empresario que participó en el desarrollo de la minería leonesa.
«Gaudí me interesó por la innovación que introduce en la función de la arquitectura y por la habitabilidad de sus edificios, que son esculturas que decoran la ciudad». Si se le pregunta qué pueden enseñar los grandes personajes de la Historia a un empresario actual, Rus responde que «hoy un empresario puede plantearse si se lanza al mercado asiático o no. Isabel la Católica no sabía qué había más allá del océano Atlántico y se arriesgó», dice. En las circunstancias económicas actuales, cuando resulta poco menos que un ejercicio adivinatorio el cauce que seguirá la economía o el mercado de trabajo, Rus vuelve la vista a Juan Sebastián El Cano, que navegaba pese a desconocer qué había en la siguiente milla náutica. Sobre la clase empresarial opina que «hay muchos empresarios capaces, aunque sigue habiendo un déficit de jóvenes emprendedores, que si bien tienen ideas, carecen de capacidad de inversión». Cree que «el empresario debe asumir más riego y apartarse de las subvenciones». Sostiene que se puede hacer empresa en este entorno. «Si en Castilla y León tenemos la mejor despensa del mundo, hay que apostar por una industria agroalimentaria y, para ello, es fundamental la investigación».