Diario de León

PATRIMONIO LEONÉS

El Emperador tendrá amo en junio

El edificio tiene un precio de salida de 3,7 millones y el plazo para presentar ofertas concluye el 30 de mayo

Palcos del Teatro Emperador

Palcos del Teatro Emperador

Verónica Viñas
León

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El Teatro Emperador ha resultado una operación nefasta. El Ministerio de Cultura lo compró por 4,5 millones en el 2006, en 2012 gastó otros 250.000 euros en consolidar las fachadas y ahora lo vende en 3.743.385,37 euros. El inmueble lleva ocho años cerrado y ‘pudriéndose’ por dentro.

El 16 de junio se conocerá el nombre del nuevo propietario —el tercero en 63 años—, tras el Estado y Elde (Empresa Leonesa de Espectáculos), que lo gestionó desde su inauguración en 1951.

La Administración General del Estado decidía el pasado día 10 desprenderse del emblemático teatro diseñado en 1949 por los arquitectos Manuel y Gonzalo de Cárdenas y Francisco J. Sanz. La venta se hará en subasta pública, por el procedimiento de presentación de ofertas en sobre cerrado, con pujas al alza. Los interesados deberán depositar en la Delegación de Economía y Hacienda de León una fianza del 5% del precio de salida (187.169,27 euros) y su proposición económica antes de las 13.00 horas del 30 de mayo.

El desenlace se veía venir desde hace dos años. El Centro de las Músicas Históricas, uno de los proyectos emblemáticos del Gobierno de Zapatero, estuvo en el punto de mira del PP desde que Rajoy llegó a la Moncloa. Los planos del proyecto diseñado por Peridis para transformar el teatro en Centro de las Músicas Históricas nunca vieron la luz. El Ministerio de Fomento evaluó en 2011 en 7,14 millones de euros la rehabilitación integral del edificio.

Patrimonio sobrante

El director del Inaem, el leonés Miguel Ángel Recio, anunció hace dos años que el Emperador tendría otro uso, previsiblemente, teatro. Meses después anunciaba: «No estamos en un momento para iniciar grandes infraestructuras culturales». El año pasado el edificio fue incluido en la lista de 15.135 inmuebles que el Gobierno decidió poner a la venta. A pesar de la crisis del sector inmobiliario, el Ejecutivo de Rajoy justificó esta venta masiva por la necesidad de acceder a recursos extraordinarios y para rebajar el gasto que supone mantener semejante volumen de inmuebles.

«Este es un bien dedicado a un fin cultural, con todas las protecciones. Es muy difícil que tenga otra actividad que no sea la del teatro. Ojalá hubiera alguien deseando comprarlo, pero me temo que no va a ser así», afirmó entonces Recio.

El aviso de Alatriste

La historia del Emperador en la última década ha sido una cadena de errores. El 1 de septiembre de 2006, en la première de El capitán Alatriste, el actor Viggo Mortensen, un enamorado de León, alertaba al público que abarrotaba la sala del peligro de cierre que se cernía sobre el teatro.

Dos meses después, y a pesar de las manifestaciones ciudadanas, tenía lugar su última y multitudinaria función: la proyección de Cinema Paradiso, un filme sobre el cierre de un cine. Durante meses, el Emperador lució un enorme crespón negro con el que los trabajadores denunciaban el fin del cine, pese a los intentos del alcalde y el propietario por llegar a algún acuerdo.

Amilivia y ZP

La ‘inesperada’ adquisición del Emperador, que asumió el Gobierno central tras la apresurada operación de compraventa llevada a cabo por Mario Amilivia su último día como alcalde, obligó a improvisar al Gobierno de Zapatero. Los proyectos para el edificio fueron creciendo como una bola de nieve. Entre los primeros, la creación de un coro permanente del Centro de las Músicas Históricos, que recibió el nombre de Coro Antiphonarium y dio su primer concierto en febrero de 2009 con cantantes eventuales —incluida Sonsoles Espinosa—.

Para justificar la ubicación en León de un Centro de Músicas Históricas con ambiciones internacionales, el entonces ministro de Cultura César Antonio Molina apeló a que fue «capital de uno de los reinos históricos de la Península». Amén, dijo, «de un reino que es emblema de las tres culturas que integran nuestra historia: la judía, la islámica y la cristiana».

Un inmueble con cargas

El inmueble goza de un nivel de protección 2, «por constituir un elemento emblemático que resuelve una importante esquina de la ciudad de forma correcta». El comprador tendrá muy difícil convertir en Emperador en algo distinto a un cine o un teatro. Además, las obras de rehabilitación del inmueble conllevarán una excavación arqueológica. El Ministerio de Fomento establecía en el anteproyecto previo a la rehabilitación del inmueble que «en el subsuelo se llevarán a cabo las intervenciones mínimas imprescindibles». La proximidad del teatro a la muralla y el hecho de que nunca se haya excavado bajo sus cimientos lo convierten en un enclave de excepcional valor arqueológico.

Durante décadas, el sueño de todos los alcaldes fue municipalizar el Emperador. El teatro ha sido de titularidad pública ocho años; los mismos que lleva cerrado. A partir de junio el sueño habrá terminado y empezará una nueva era para el último teatro de la ciudad.

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