El grito de Sáenz de la Calzada
El Colegio Leonés desvela un lienzo inédito del conocido médico, un caballo con resabios del ‘Guernica’ de Picasso que se exhibirá en uno de los vestíbulos del centro.

Los alumnos del colegio con la viuda y la hija de Calzada, David Belinchón y Jesús Palmero.
«Pintar es cristalizar el desordenado y agitado tumulto de lo siempre aterrador y oscuro en determinadas constantes. Es soñar sombras de sueños, sueños viles...» Marta Sáenz de la Calzada, la hija del añorado médico leonés, leyó ayer este fragmento de uno de los poemas de su padre durante la presentación de un lienzo inédito que a partir de ahora presidirá uno de los vestíbulos del centro educativo.
El acto, íntimo y familiar, contó con la presencia de la viuda, Maruja Zuloaga, Luis García, director del Centro Leonés de Arte, y los artistas Jesús Palmero y Alfonso Álvarez Barthe.
Jesús Palmero alabó la figura de Calzada, a quien se refirió como un hombre del Renacimiento. «Abarcó todas las disciplinas. Fue pintor, poeta, médico, científico... fue un hombre tan completo que en el mundo de la educación es un ejemplo fundamental», subrayó. El artista recordó su paso por La Barraca, su cercanía a Lorca y su dilatada trayectoria intelectual y profesional en León. «Todo ello le convierte en un hombre de una intensidad intelectual enorme», aseguró para recordar la deuda que los leoneses tienen con él. «La obra de Luis es de una transcendencia que León no ha sabido reconocer y este acto debe servir como ejemplo a las instituciones para recuperar sus legados, tantas veces detenidos», denunció. Jesús Palmero se refirió a la herencia de Amable Arias o de Petra Hernández e hizo una llamada para que se recuperara toda su herencia. «Debería crearse una fundación para acoger todos estos legados», reclamó. Maruja Zuloaga agradeció el acto y destacó que Luis Sáenz de la Calzada se caracterizó por su espíritu institucionista, surgido al calor de Jiménez Fraud en la Residencia de Estudiantes. «Nunca le abandonó. Entre las recomendaciones que siempre dio a sus hijas destaca la frase de Walter Benjamin: ‘Gloria sin brillo, grandeza sin fama, dignidad sin dinero’, un consejo que él hizo propia a costa del ejemplo personal.
Obra surrealista
Luis García explicó el lienzo y recalcó que la obra de Luis se encuadra en un surrealismo que parte de la figuración y que la distorsiona. «La transforma y consigue generar nuevas imágenes o imágenes que no están presentes en la naturaleza. Como pauta, el surrealismo partía de que el sueño onírico era un punto de arranque del proceso creativo. En nuestro subconsciente tenemos una serie de imágenes que en determinado momento se pueden romper, desarticular y volver a reconstruir», manifestó.
Luis García aseguró que todo ese proceso está presente en el lienzo: «un caballo que no es caballo, que está totalmente desarticulado y que no tiene ninguna apariencia formal o que no tiene relación directa con lo que sería la percepción realista de un caballo. De tal manera que la libertad implica que se pueden introducir toda una serie de colores o matices, como el rojo o el negro». El director del Centro Leonés de Arte hizo hincapié en la distribución de masas, con la que consigue un movimiento rítmico que comienza en la parte de abajo y va subiendo lentamente, produciendo un movimiento intenso en la parte superior. «Esto implica que el cuadro tiene un movimiento interno, que consigue con la utilización de la ametralladora fotográfica secuenciando las patas del caballo hacia arriba». Luis García calificó la obra de dinámica y con intensidad cromática, de colores violentos, con el negro como referencia a una muerte latente. «Es un caballo con la cabeza distorsionada, casi con vinculación de las cabezas del Guernica de Picasso y ese grito interior del caballo que parece que se quiere escapar.