Mariló son los padres
Crítica de televisión mikel labastida
Un día no es día si en iInternet no han colgado un enlace con alguna salida de tono de Mariló Montero. Se ha convertido en ritual ver la última metedura de pata de la presentadora de TVE. Tanto que la capacidad de sorpresa ya ha descendido mucho. No sé si a ustedes les ocurrirá lo mismo, pero yo hay días en que ni me detengo a leer la barbaridad de la jornada porque me parece imposible que supere la anterior. Pero me equivoco, ella es capaz. Su temerario sentido de la prudencia proporciona un chascarrillo casi diario a los espectadores habituales de la cadena pública y al resto de la ciudadanía.
Opina de todo, no hay tema que se le resista. Lo mismo se cuestiona si el alma se puede trasplantar, que habla del Toro de la Vega, se inventa palabras o pregunta qué hay dentro de un coche fúnebre. Algún día habrá que reconocerle la invención de un subgénero, que será conocido como el de las mariloladas. El lunes fue más allá y mostró cómo se había lanzado en paracaídas junto con su compañera María Casado, dos días después de que el cocinero Darío Barrio hubiese perdido la vida practicando un reto similar. Esto es, como mínimo, de un gusto discutible. Por no hablar del escaso interés que para el espectador debería tener lo que Mariló haga en sus ratos libres. También de vez en cuando yo hago actividades extralaborales con algunos compañeros de trabajo y luego no vengo aquí a contarlo. Pero mi vida es, desde luego, menos interesante. El lunes además estrenaba programa de humor en prime-time. Dadas sus dotes para la comedia alguno supondrá que la han contratado para hacer monólogos o contar chistes, pero no, sigue en su papel de presentadora. En una de las entrevistas para promocionar el nuevo espacio expresó su opinión sobre la reciente renuncia real. Decía que para ella era mejor que el Rey abdicase a que falleciese. Acabáramos. Cuando uno lee semejante afirmación de perogrullo no puede dejar de cuestionarse si Mariló es un personaje real o de ficción. Porque no es posible protagonizar tanto despropósito seguido. Yo creo que en realidad Mariló no existe. Mariló son los padres.