Diario de León
Publicado por
RAFAEL SARAVIA
León

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Decía el filósofo Thomas Hobbes que la guerra no consiste sólo en la batalla sino en la voluntad de contender, y creo que hay personas que olvidan esta parte tan importante para las cuestiones bélicas y terroristas. Cuando un conflicto quiere solucionarse, es necesario una labor de contención para poder poner un punto y aparte y solventar el dolor generado. Quien sigue contendiendo jamás finiquitará.

Hoy se cuestiona si Pablo Iglesias tuvo contacto con una organización vinculada a Eta y lo que eso puede significar en sus convicciones o en las de la plataforma que lidera, Podemos.

El susto que viven las oligarquías políticas en este país hacen que las normas de respeto sean cada vez más delgadas, y utilizar el dolor de las víctimas para dilapidar la imagen de un oponente es, cuando menos, «poco elegante».

El planteamiento de Pablo Iglesias no ha sido otro que el de escuchar a todas las partes. Reunirse con Eta ha sido una realidad en los gobiernos de González, Aznar y Zapatero, por ejemplo. Sin embargo no ha sido así con el señor Iglesias, que tan sólo se filtra su nombre –y sólo su nombre, pese a haber más nombres de más partidos- como parte de una reunión entre una asociación que estaba vinculada a Eta –sin ser parte de su cúpula- y el dirigente de Podemos.

La realidad, tan difícil de digerir a veces, no es otra que la que se hace pública y se verbaliza, pues hechos y acciones en pro o en contra realizadas por esta plataforma aún no existen. Y esa acción verbal dice claramente que Podemos rechaza tajantemente cada uno de los atentados de Eta y se mantiene contrario a los movimientos de lucha armada en este país.

Me llevo, como metáfora de esta singladura, un texto con toda la fantasía que generaba la grandísima Ana María Matute en su libro Fiesta al noroeste. Dice: «Allí estaban de nuevo los bosques de robles, en las laderas los chopos orgullosos, afilándose, verdes. En grupos, y, no obstante, cada uno de ellos respirando su soberbia soledad, como los mismos hombres». Y qué duda cabe que esa analogía forestal y humana dice mucho de nosotros mismos.

La tesitura con la frasecita que hace unas semanas se sacó de contexto, es también muy propia de los «chopos orgullosos y soberbios» que aludía Matute. Porque como realidad, todos sabemos que Eta nació –allá por el año 58- como movimiento político-revolucionario en contra de una dictadura que había limitado las libertades del pueblo vasco.

Todos sabemos también que desde el año 77, en pleno proceso democratizador, Eta dejó de tener sentido y se convirtió en un grupo de sicarios y extorsionadores sin ninguna ideología que les ampare. Esta obviedad es la que ha defendido el señor Iglesias pero con muy mala fortuna por su parte y muy mala leche por parte de los que quieren que nuestra gobernación siga estanca y en manos de gente que la quiere mantener estanca.

Yo, a estas alturas, me quedo con las ganas del cambio, con ganas de ver un bosque político con nuevos brotes.

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