Diario de León

Caspa, que no casta

La intérprete participará en la próxima temporada de ‘Amar es para siempre’.

La actriz Anabel Alonso, caracterizada para su papel en ‘Amar es para siempre’.

La actriz Anabel Alonso, caracterizada para su papel en ‘Amar es para siempre’.

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León

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Crítica de televisión | boquerini

El pasado sábado, La 1 se llenó de caspa. Sábado sensacional , cocinado por José Luis Moreno, es uno de esos programas intemporales que cuando uno menos se lo espera irrumpe a traición en las parrillas, sin venir a cuento. Se podría pensar que es la ‘casta’ de TVE, algo que siempre está ahí y que aspira a perpetuarse, generalmente en verano, Navidad y fiestas de guardar. Pero no nos equivoquemos, Sábado sensacional es pura caspa, algo que nunca se debería poner en una televisión pública.

Anunciaron una noche llena de marcha, llena de sorpresas, llena de alegría y llena de buen rollo, pero el resultado fue una pesadez insoportable. Fueron cuatro interminables horas que tuvo su momento cumbre en la actuación de Isabel Pantoja con su hijo Kiko Rivera (Paquirrín, para entendernos).

Para eso hubo que esperar hasta las 23.40 horas. «¡Acontecimiento mundial!», anunciaron los cuatro presentadores (Ana Obregón, Mar Saura, Pablo Puyol y Josep Lobató, de tópico en tópico, vulgares y sin gracia, que hasta llegaron a hacer propaganda de la reposición de Verano azul ), y se quedaron tan panchos. Kiko y la Pantoja solo compartieron un tema. Después, intermitentemente, cada uno por su lado. Mucho antes, a los diez minutos de programa, una especie de popurrí de todo lo que iba a venir a continuación, invitaba a cambiar rápidamente de canal. Por eso la Pantoja abrió la noche con un tema. Después, las mismas horrendas coreografías de siempre, las mismas lentejuelas, los mismos artistas del año pasado y del anterior, y del anterior del anterior. Los mismos playbacks tramposos (si alguien, rara avis, ponía su voz en directo, lo anunciaba un rótulo), los mismos chistes de vergüenza ajena, los mismos sketches de toda la vida mil veces vistos, los mismos movimientos de cámara mareantes, los mismos diálogos de los presentadores («si ya estamos a las puertas de agosto» llegó a decir la Obregón, que desde luego no sabía cuándo se iba a emitir el programa y que insistió en lo de «soy bióloga»), hasta el mismo público habitual de este tipo de galas ¡Qué cansino, la horterada hecha caspa! ¿Qué si hubo algo bueno? Por supuesto: Ana Obregón no salió en bañador aunque amagó con ello, y no apareció en pantalla José Luis Moreno. Un alivio entre tanto despropósito.

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