CULTURA
«En esta película abro mi corazón para que la gente lo aproveche»
Castorina asistió ayer al estreno del documental ‘Un pasado sin lágrimas’

La escultora astorgana Castorina
Para Castorina, Un pasado sin lágrimas «es el relax del presente». Así lo define la artista entre la gratitud de contemplar su vida en la gran pantalla y los preparativos de quien es protagonista. Eso sí, aparentemente tranquila. «En el pasado hubo lágrimas, ahora ya no», confiesa. «Este documental es abrir la puerta de mi corazón, y que la gente lo aproveche», asegura la escultora, quien dice no tener predilección por ninguna de sus obras. «Nada más que las acabo quiero empezar otra para que me sigan hablando», subraya.
El documental sobre su vida y su obra que ayer se estrenó en el cine Velasco se fraguó en Cerezales del Condado, en el seno de la Fundación Antonino y Cinia. «Tengo la suerte de que siempre hay de por medio cariño. Es algo grandioso», narra la artista astorgana, que sabe bien que el arte está en crisis. «Más bien debe estar en crisis por la situación actual, la gente prefiere comprar un jamón a un cuadro, es completamente lógico», explica Castorina, y confiesa vivir, día a día, con muy poco. «Soy muy conformista».
Ella sabe que lo más importante de la película es verla, «para que el espectador se sienta tan feliz como yo». En el documental están todos los que tienen que estar, explica la escultora, para quien este trabajo «es perfecto». Castorina se estremece cada vez que escucha el poema que Antonio Gamoneda le dedica en la película. Y no es el único; Marifé Santiago Bolaños, Mestre o José Luis Puerto también ponen su voz y sus versos para Castorina. «Son la palabra bella», asegura la artista. La música es otro elemento imprescindible en este trabajo, dirigido por «tres comisarios», como les define la pintora, Jesús Palmero, Amando Casado y Roberto Castrillo. «Senén García es el autor de las melodías. Eso es precisamente ser artista, le bastó ver los dibujos para dar en la clave», dice la pintora.
«La piedra me sugiere»
Castorina trata de esquivar la edad, «pero los años están ahí» y no le frenan a la hora de afrontar nuevos proyectos. «Soy espontánea, directa, la piedra me sugiere y eso no lo olvido, hay a veces que lo abandono porque llega una sugerencia más fuerte», manifiesta esta mujer, la última representante de la escultura figurativa de la segunda mitad del siglo XX en España. Tampoco faltan en el reportaje sus colegas escultores Amancio González y Tadanori Yamaguchi. En definitiva, todos se han unido para rendir tributo a esta creadora. Y es que el argumento del documental, aunque plasma momentos duros de la vida de la artista, está planteado desde la óptica del optimismo. Una tónica en su día a día.
«El arte se empieza a sentir», y dice Castorina que a ella le llegó por la música. «Aquí no hay consejos, no hay base ni tope, cuando se siente es cuando te das cuenta de que has pisado terreno», confiesa. Ver su vida ligada al cine le resulta grato y muy bonito, también por un proceso «donde no ha habido egoísmos. No ha sido algo buscado. Emociona, es abrir y que salgan las cosas», reflexiona Castorina, que lo tiene claro: «Quiero hacer arte siempre».