Diario de León
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Opinión | yolanda veiga

Los incombustibles reporteros de Comando actualidad se han vuelto a quedar sin vacaciones, aunque ahora les han encomendado una tarea más relajada: fiestas y playas. La semana pasada acompañaron a los vecinos de un pueblo de Lérida en su celebración de las antorchas por el monte, se dieron un chapuzón en el mar, comieron en un chiringuito... Nada de lo que nos mostraron es espectacular o nuevo, pero aún así fueron la opción preferida de la noche. Claro que el programa se emitió después del Madrid-Sevilla y se notó el ‘efecto arrastre’. Anotaron millón y medio de espectadores, lo que supondría despido inmediato en cualquier ‘prime time’ del otoño o de la primavera, que es cuando las cadenas se pelean las audiencias importantes, pero en agosto es un buen dato. La versión veraniega de los reporteros de la crisis de TVE (no porque la cadena esté en crisis, que también, es que siempre hablan de impagos, gente que no llega a fin de mes, negocios que cierran...) se llama Comando al sol y sacan al personal divirtiéndose. Eso es lo que esperan de nosotros también, que nos divirtamos con ellos, un noble propósito. Lo han conseguido y el mérito es de un poco de todos. Por un lado del formato, porque los reportajes humanos (en su versión de gente que lo pasa mal y de gente que lo pasa bien) siempre han funcionado como espectáculo televisivo. Y luego están los reporteros. Aquí hemos visto de todo, con cierta querencia por el entrevistador que chupa más cámara que el entrevistado. Hace años el periodista nunca se ponía delante de la cámara (tampoco ponían tu foto en el periódico), pero alguien creyó que funcionaría y ahora todo el mundo sale. Los reporteros de Comando actualidad se ponen delante de la cámara pero no han sucumbido a la tentación de usurpar el protagonismo a los verdaderos protagonistas. Se acercan resueltos, sonrientes y se involucran con las historias, pero no se les nota afán mayor que el de contar historias. Ellos se colocan en un segundo plano, como el propio programa, que tampoco está ya en primerísima fila. En todo caso, nos gustaría seguir viéndoles ahí mucho tiempo.

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