El mejor año en la historia del cine
Los productores anuncian una cuota de pantalla histórica que alcanzará el 25% al final del año, pero reclaman al Gobierno el pago de las ayudas pendientes.
«El cine español ha reencontrado a sus espectadores». «Queremos ser cada vez menos dependientes de la Administración». «Las leyes están para cumplirse»... El presidente de Fapae, Ramón Colom, es periodista. Así que sabe dar titulares a la prensa que acude a la tradicional comparecencia en San Sebastián para hacer balance del año. La gran paradoja es que el cine español nunca ha estado tan mal y ha ido mejor. Las recaudaciones de 8 apellidos vascos y El Niño han elevado la cuota de mercado al 23,6%, la más alta de la historia. Cuando se estrenen antes de fin de año títulos como Torrente 5, La isla mínima, Rec 4 y Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo se alcanzará el 25%, auguran los productores, aunque el ministro Wert confió en el Zinemaldia en llegar al 30%. «Estamos muy contentos de la situación del cine español», se felicitó Colom. «Hemos conseguido que haya un cine popular o comercial, lo que no significa que tenga que ser malo. Las brujas de Zugarramurdi, 8 apellidos vascos o El Niño nos han servido para quitarnos la etiqueta de españolada. El cine español ha reencontrado a sus espectadores, va bien en relación con el público. Lo que va mal es la industria por el continuo incumplimiento del Gobierno». Y ahora vienen los datos malos.
Este año se ha rodado un 15% menos de producciones que el pasado. Cada vez las películas cuestan menos y actores y técnicos tienen menor salario. Si hace cinco años el presupuesto medio de una cinta española era de 3,2 millones de euros, hoy es de 1,3. Los productores quieren quitarse el sambenito de pedigüeños después de que el Gobierno haya incumplido sus promesas y machacado al sector con recortes en las ayudas directas y el IVA cultural más alto de Europa.
Cine y Administración se reunieron y acordaron unos incentivos fiscales del 30%... que se han quedado en el 18%. Al menos, Hacienda aprobaba un crédito extraordinario para pagar las ayudas de las películas estrenadas en 2012. «Han aparecido 32,5 millones. Nos faltan 6», cuantificó el presidente de Fapae, que tildó la relación con Cultura de «luna de miel». «Tenemos el compromiso de que buscarán el dinero restante, pero no la garantía. Le hemos dicho a Wert que estamos cansados de pedir el dinero, que nuestro trabajo no es ese. Queremos ser cada vez menos dependientes de la Administración».
En manos de la televisiones Ramón Colom anunció que la próxima semana productores y Gobierno se sentarán para concretar de una vez por todas un sistema de financiación. Con 100 millones se saldarían las deudas y se aseguraría este año, «la misma cantidad que se ha pagado a los bancos por el agujero negro de las autopistas radiales de Madrid». El modelo a seguir, adelantó, es el ‘céntimo cultural’ aprobado por la Generalitat en Cataluña, por el que las compañías de telecomunicaciones pagarán 20 céntimos por cada línea de datos para financiar el audiovisual. Hay productores independientes que han avalado sus créditos con su casa. Y si el Estado no paga se la quedará el banco. «Eso es más importante que reducir unas décimas el déficit público».
El miedo de un cine español que puede morir de éxito es que las televisiones privadas acaben dictando las películas que se hagan, porque solo ellas las producen. «Me quito el sombrero ante sus campañas de promoción, pero eso tiene el peligro de que otras películas que no la tengan no puedan hacer carrera».