PATRIMONIO
La basura se ceba otra vez con la muralla ante la apatía municipal
El Ayuntamiento asegura que ha aumentado la vigilancia policial, pero las brigadas tendrán que restaurar de nuevo el paseo del adarve, una obra que costó 500.000 euros

Imagen de ayer mismo en la que se puede ver el estado lamentable en que se encuentra el adarve
El tramo paseable de la muralla en Ruiz de Salazar vuelve a parecerse a un vertedero. Y ya van... La basura campa a sus anchas, las pintadas surgen de nuevo como si los sillares mudaran la piel y la tarima vuelve a estar arrancada, mostrando sin pudor la impudicia que se esconde bajo ella. Y es que este tramo de la muralla es uno de los puntos calientes para el salvajismo callejero. Hasta tal punto que ha sido rehabilitado en tres ocasiones para acabar con los grafiti y restablecer la madera y los cristales. Las brigadas municipales ya han iniciado, una vez más, las tareas de limpieza. Será la cuarta. Y, aunque desde el Ayuntamiento se asegura que el coste para el ciudadano es mínima puesto son las brigadas municipales las encargadas de restañar las heridas al patrimonio, la pregunta que surge es dónde está la labor de vigilancia policial. «Hay más presencia policial», aseguran fuentes del Consistorio, que añaden que el parque se cierra cada noche. Además, y si bien no se ha detenido a nadie aún, advierten de que ya se ha detectado a más de uno de estos ‘artistas’ contra el patrimonio común. «El problema es que hay que pillarles in fraganti», lamentan. La obra para restaurar este tramo de la muralla y hacerla paseable tuvo un coste para los contribuyentes de 500.000 euros. Se lo merecía. No en vano se trata de una de las zonas arqueológicas más importantes de la ciudad. Cuenta con los restos de la muralla y del acueducto romano. Sin embargo, parece que los ‘esfuerzos’ de los vándalos por hacerse visibles son inversamente proporcionales al interés de las autoridades municipales por impedírselo. Nada ha cambiado desde la última limpieza.
Problema recurrente
Hace dos años, el concejal de Cultura, Juan Pablo García Valadés, aseguraba que los desperfectos en la zona paseable de la muralla eran un «problema recurrente» y anunciaba que se intensificaría la vigilancia policial en la zona. Dos años después, el balance está a la vista. Esta situación contrasta con el interés del Ayuntamiento por extender la zona paseable otros noventa metros de adarve, desde la Casona de Puerta Castillo al convento de las Clarisas. La pregunta que habría que hacerse es si merece la pena invertir los 820.000 euros que se necesitan para sacar del ostracismo la fortaleza romana si una de las consecuencias será la llegada a sus almenas de estos nuevos vándalos. Belén Martín-Granizo lo anunciaba el mes pasado y aseguraba que el plan, aprobado por la Junta de Gobierno local, prevé la reparación de 745 metros cuadrados del lienzo de la muralla en el entorno de la Casona de Puerta Castillo.