obituario
El hombre que invitaba a la lectura
Fallece el leonés Carlos Vélez, creador del programa ‘Encuentros con las letras’.

Carlos Vélez.
El leonés Carlos Vélez (León, 5 de julio de 1930-Madrid, 26 de octubre de 2014) soñaba libros. Y parece ser que desde muy pronto. Tanto, que era en aquellos tiempos en los que hasta las ventanas daban a un triste blanco y negro. Pero a veces era el de esas páginas y sus palabras por donde se escapaba la imaginación de muchas generaciones. Ahí pudo vivir su particular tour de force entre una España y su León frente a la libertad que se vislumbraba y encontraba en la literatura. Porque Vélez fue director de la revista Acento; fue creador, a mediados de los 70, ya en plena Transición, del mítico programa de la segunda cadena de TVE Encuentros con las letras, y protagonizó e impulsó, en décadas anteriores y posteriores, otros proyectos que intentaban abrir rendijas en un país dividido. Y con esto ya se dice mucho de una biografía audaz, comprometida con la cultura en tiempos de comisarios y censores.
El miércoles de la semana pasada, su hija Lea Vélez, nombre que suena a toda una invitación a la lectura, presentaba libro en Madrid. Y se titula, por cierto, El jardín de la memoria (Galaxia-Gutemberg). Un libro que la autora dice que quiso hacer «para guardar el amor», para contar también la desaparición de su marido, George, por culpa del cáncer. Y ese miércoles también se fue Carlos Vélez. Estaba casado y tenía dos hijos. Y da la sensación de que lejos de cerrarse, lo que pasó fue que empezaron a abrirse libros en señal de rebeldía.
Recordar al olvidado Carlos Vélez parece un acto de justicia, y ahora, a cuentagotas, pero con el reflejo de su huella descomunal en las letras españolas, empiezan a aparecer algunas reseñas que dejan constancia de tal vez uno de sus frutos incuestionables: la reconciliación fundamentada en el conocimiento. Tal vez términos ahora poco usados porque vivimos en tiempos de simplificación, y porque exigen cierto esfuerzo intelectual.
Pero uno puede encontrarse ahora con el recuerdo de dispares como Fernando Sánchez-Dragó o Juan Cruz. Lo que otra vez, también, ya dice mucho de la tarea de Carlos Vélez. Si se revisa la nómina de los que pasaron por Encuentros con las letras se topa con la Torre de Babel española de aquellos tiempos. Un lugar en donde se hablaba de cultura, de libros y de obras. Tal vez, lo mejor de Carlos Vélez es su recurrente invitación a la lectura. La otra historia puede que sea la de las dificultades de aquellos tiempos. Sí, otra historia. ¿Para qué contarla aquí? Porque la que ahora queda es la de la mirada abierta de Carlos Vélez como particular obra maestra y que se resume en un solo verbo: leer. Resulta curioso que un León tan empeñado en la literatura apenas lo recordara.
Pero se intuye que su legado quiere ser el de lograr objetivos posibles. Construir futuro, por tanto. Como ese Lea Vélez, que lleva su hija y que hay que tomarse como la más recomendable de las invitaciones. Y sólo queda pendiente esa entrevista que no pudo ser.