Diario de León

CULTURA

Los ángeles asaltan el Auditorio

La artista Parada Morollón explica con sus obras su teoría de los ángeles salvadores

La artista salmantina María Salud Parada Morollón junto a algunas de las obras que expone en el Auditorio

La artista salmantina María Salud Parada Morollón junto a algunas de las obras que expone en el Auditorio

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MARCELINO CUEVAS | LEÓN
León

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«Hace muchos siglos, en una época de oscuridad, lo seres humanos morían de frío, hambre y tristeza. Viendo lo terrible de la situación el Gran Hacedor, decidió enviar a los ángeles para que ayudaran a resurgir al género humano. Con su voz tronante llamó a Gabriel, Rafael, Miguel y a Barrachiel (el que hace reír) al que encomendó el bienestar de los niños». Así comienza el poético cuento con el que la pintora salmantina Parada Morollón, inicia a los visitantes en los misterios de su exposición, Y llegaron los Ángeles.

Parada Morollón muestra sus pinturas y esculturas en el Auditorio Ciudad de León y se siente muy feliz visitando la capital leonesa. ·Aquí -dice- siempre me han recibido maravillosamente. Y nunca olvido mis esculturas en bronce de la Infantas de León, que llevan ya muchos años a los pies de la Torre de San Isidoro». En esta ocasión la obra de la artista salmantina viene avalada por el poeta leonés Antonio Colinas, admirador de su trabajo, de la que comenta: «El reto que se ha planteado Parada Morollón en esta exposición es el de revelarnos cuanto de significativo y misterioso hay en el símbolo del ángel. Para ello, la pintora y la escultora necesita de su visión particular del mundo, de determinadas lecturas, pero sobre todo de una técnica para fijar ese símbolo lleno de significados, difuso, pero a la vez concreto. Y aquí es donde aparecen los colores nuevos, amargos unas veces, dulces otras, velados casi siempre de su pintura. Y ese temple o hieratismo fértil que sus manos ponen en el barro manso de sus terracotas, aunque a veces el ángel descanse, sentado en paz, bajo unas alas de acero».

Colinas ha dedicado un hermoso poema a uno de los cuadros de la muestra, al titulado El Ángel de la Música.» Como se abre el dolor se abre la música. / ¿Dónde aquel reino de ella que perdimos, / campo remoto en el que fuimos son?/ Siempre al oírla nos sume en sus simas. / Regresaré a jardines de otros mundos/ que entreveo por esa grieta de oro/ que abre el piano y la soprano abisma, / al fin rescataré sueño que es vida».

Parada Morollón pinta con poético vigor. Esconde a sus ángeles tras una maraña frenética de colores, de líneas que se rompen, de manchas que en ocasiones se convierten en polícromas nieblas. Su imaginación vuela tan rauda como las figuras aladas de sus ángeles y el resultado son unos lienzos hermosos vibrantes que, como ella describe en su cuento, nos ayudan a salir de la oscuridad, y la tristeza. En la escultura la artista salmantina muestra más delicadeza, más elegancia. Hace que sus figuras sean tremendamente verticales, tan altas que casi no necesitan volar para alcanzar el cielo. En cualquier caso llenas siempre de belleza, de armonía.

Pero volvamos a su valedor, Antonio Colinas, que dice: «Ese ángel que, sí, todavía desciende en estos tiempos que a veces nos parecen el preludio de un apocalipsis. Entonces, el ángel además de sanar, salva. Aunque Parada Morollón los haya «apresado» en sus obras, a los ángeles no solemos verlos, pero es frecuente que sintamos su presencia. Para bien».

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