CULTURA
Juventud busca patrocinadores para rescatar el Salón del Cómic

Ilustración de Miguel Ángel Martín.
Corría 1984 cuando el Ayuntamiento puso en marcha el Salón del Cómic de Castilla y León. La sede elegida para albergar este certamen fue Pallarés y contó con la presencia de ilustradores de primer nivel, como Juan Giménez o Antonio Pamiés, Alfonso Font, Sento, Toni Garcés o Das Pastoras. El ciclo contaba con exposiciones, talleres, conferencias y concursos para noveles. Ilustradores consagrados como el fallecido Tino Gatagán, Miguel Ángel Martín o Toño Benavides se dieron a conocer en los salones del hoy Museo de León y la capital se convirtió en uno de los centros más importantes del cómic de España, hasta el punto de que contaba con financiación de diversas instituciones del Estado, si bien sus patrocinadores principales eran la Junta y La Diputación.
Ahora, la Concejalía de la Juventud busca patrocinadores para rescatar el salón del cómic. Si bien de momento no hay nada cerrado, el responsable del área, MIguel Alonso, ya ha iniciado contactos con expertos para poner en marcha este proyecto, uno de los más pioneros de cuantos se han celebrado en la ciudad y que, sin embargo, desapareció herido por el virus que ataca a todas las celebraciones culturales de León.
Y es que el cómic y la novela gráfica, que durante años se consideraron una expresión artística underground y de carácter minoritario, han pasado a ocupar un lugar preeminente en la cultura actual, hasta el punto de que algunas obras han sido reconocidas con los galardones internacionales más ambicionados. Es el caso de Mause, la novela gráfica de Art Spiegelman, que en 1992 se alzó con el premio Pulitzer. Puede decirse que fue entonces cuando la crítica comenzó a tomarse en serio a escritores e ilustradores que han convertido este lenguaje en su manera de traducir el mundo.
León es, además, una de las potencias nacionales. Sus ilustradores han obtenido premios en la mayoría de los salones y ferias europeas. Además, el banquillo no tiene nada que envidiar y ya hay jovencísimos profesionales que han convertido la novela gráfica en su forma de vida. Entre ellos, hay que destacar a Javier de Castro, a punto de presentar con Dibbuks su nueva novela y que acaba de lanzar la obra coral Oiga, mire mañana, en la que se ha convertido en coordinador de otros diez ilustradores.
Además, la ciudad cuenta con uno de los mayores estudiosos del género. Se trata del profesor de la Universidad José Manuel Trabado, autor de obras como Antes de la novela gráfica. Clásicos del cómic en la prensa norteamericana o La novela gráfica. Poéticas y modelos narrativos. El escritor, una de las voces más autorizadas en la investigación y crítica de este género, siempre ha defendido la importancia y transcendencia de este producto cultural.