Planeta rescata al primer Umbral
‘Diario de un noctámbulo’ reúne cientos de colaboraciones radiofónicas del Cervantes.
Mucho antes de aterrizar de noche en el Café Gijón de Madrid Francisco Umbral había dado rienda suelta a su empeño de convertirse en una fiera literaria. Un destino ratificado muchos años después por el Premio Cervantes pero que comenzó a forjar como cronista radiofónico en León a finales de los años cincuenta del siglo pasado,. Un veinteañero Umbral daba cada noche prueba de su crítico talento glosando lo divino y lo humano en unas colaboraciones que leía ante los micrófonos ‘La voz de León’ Olvidadas durante más de medio siglo y halladas por casualidad, las rescata ahora Planeta en Diario de un noctámbulo, una recopilación en 320 páginas de aquellos textos que llega las librerías el 22 de enero
Es una colección con lo mejor de los casi setecientos textos misceláneos emitidos entre 1958 y 1961 en la radio leonesa y que, macados por el lirismo y ternura, anticipan el peculiar estilo del gran articulista y narrador. «Tiene la sintonía de muchas emociones, sensaciones y reflexiones, en las que en la voz brilla la prosa sin otra contención que la del murmullo confidencial, las metáforas del día a día» asegura un leonés de pro, el escritor Luis Mateo Díez, encargado de prologarlas.
Isabel Martínez Moreno es la responsable de la selección y de la edición de los textos, arrumbados en una caja hallada fortuitamente durante una mudanza por María España, viuda de Umbral, seis años después del fallecimiento del escritor. La caja contenía 665 artículos mecanografiados corregidos a mano por el propio Umbral que los leyó en espacios como Buenas noches... El piano del pobre y El tiempo y su estribillo en los que colaboró durante tres años y coincidió con locutores Luis del Olmo y María Jesús Álvarez Moro. Presentándose como «saludador nocturno y desvelado», el joven Umbral se hacía eco de la actualidad nacional e internacional con comentarios personales en los que se reconoce al cronista crítico e irreverente que sería pronto. El veinteañero locutor desgranaba la actualidad en las ondas en uno textos que, aseguran sus editores «muestra ya la maestría literaria y vital del que llegaría a ser Premio Cervantes».