Ángel González da a conocer sus ‘cárceles del tiempo’
El artesano berciano inunda de relojes artesanales el Consistorio de San Marcelo.

Ángel González, artista berciano, con algunos de sus singulares relojes tallados en madera.
Ángel González ha sabido ponerle marco al tiempo. Este artesano berciano que comparte con Manuel Ovalle la sala de exposiciones del antiguo Consistorio, en la plaza de San Marcelo, lo hace prisionero en los recovecos de retorcidas raíces y en maderas que en sus manos se tornan en formas mágicas.
El tiempo es caprichosamente imprevisible, un mismo minuto dura para una persona un instante y, para otra, una eternidad. Pero Ángel González crea esculturas en las que las madera hace prisionero al tiempo, crea relojes en los que lo menos importante es su transcurrir, lo hermoso de sus obras es la estructura, la cárcel de madera en la que secuestra los relojes que intentan avanzar con la inexorable marcha de sus agujas, y les hace perder toda su importancia.
Su compañero de exposición, Manuel Ovalle, habla así de su obras: «Ángel tiene la capacidad de transformar todo aquello que cae en sus manos en un objeto que te obliga a contemplarlo y sorprenderte, pues entre otras cualidades artísticas tiene la facultad de saber volcar su talento creativo, y con un simple tronco o con la raíz de cualquier árbol, te invita a soñar, a imaginarte formas, figuras y relieves que de otra manera nos pasarían desapercibidos. Y él, con su imaginación y sus herramientas, consigue obras dignas ser admiradas y elevadas a la categoría de arte».
Una treintena de relojes y auténticas estaciones meteorológicas, convertidas en pequeñas catedrales de madera, conforman la muestra en la que este artesano berciano ha traído a la capital, hasta la plaza de San Marcelo, las más hermosas ‘cárceles del tiempo’.