Diario de León

arte

Pintarle cara a Auschwitz

El artista leonés Félix de la Concha pone cara a los supervivientes del Holocausto y expone sus retratos a partir del lunes en el Weisman Art Museum de Minnesota.

El artista leonés Félix de la Concha pintando al superviviente de Auschwitz Herbert Fantle.

El artista leonés Félix de la Concha pintando al superviviente de Auschwitz Herbert Fantle.

Verónica Viñas
León

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Sufrieron el horror de Auschwitz y han vivido para contarlo. El leonés Félix de la Concha ha querido ponerles cara. Pintó a hombres y mujeres que fueron víctimas del Holocausto al tiempo que sostenía largas conversaciones con ellos. No eran simples modelos posando para un artista. El resultado es una colección de ‘retratos con conversación’, algunos de los cuales van a ser expuestos a partir del lunes en el Weisman Art Museum de Minnesota.

Cuarenta supervivientes de Auschwitz han desfilado ante el pintor, personas que intentan recordar a pesar de todo, conscientes de que sus rostros y sus declaraciones —grabadas en vídeo— constituyen los últimos testimonios de una comunidad que está poco a poco desapareciendo. De momento, De la Concha expone en Minnesota ocho retratos. La colección completa se exhibirá el próximo otoño.

«No son sólo víctimas, ni sólo testigos, ni modelos que fueron pintados en algún momento y que han quedado fijos en el lienzo para los espectadores que se quieran acercar a ellos. Son, antes de nada, personas que sienten, miran, hablan, se mueven y recuerdan, que van y vuelven; personas que transmiten en un tiempo cargado de significado su singularidad, su vida única, sus tremendas experiencias», explica Ana María Rabe, de la Universidad de Hildesheim, en su artículo Experiencia y recuerdo.

Al artista leonés retratar a los supervivientes de un campo de concentración le ha marcado «muchísimo», porque «cada vida ha sido una experiencia única. Si bien algunos tuvieron unas circunstancias increíbles sobreviviendo de milagro. Shlomo Venezia, por ejemplo, único sonderkommando (presos que trabajaban en las cámaras de gas) que queda vivo, fue muy descriptivo en algunos detalles. Fue muy duro lo que allí vivió». Recuerda que León Tenenbaum le confesó que «hay cosas que sólo se las ha contado a su mujer. Ni siquiera a sus hijos. Ese silencio, o lo que a veces imaginas que no quieren contar, puede ser incluso más tremendo que lo que llegan a decir».

¿Cómo se consigue pintar cuando alguien te está relatando horrores que ha sufrido? De la Concha responde que «con mucha intensidad. La parte visual y la verbal de mi cerebro se activan a la vez. Y diría que de alguna manera el estar pintándolos me da cierta protección para afrontar la emoción del momento».

Desde que comenzó los retratos ha habido bajas. «Cada vez que me llega la noticia de que alguno se ha muerto me da una pena tremenda. Pero al mismo tiempo me hace ilusión haber llegado a conocerlos. Y haber contribuido a que su huella quede también en este proyecto. Es lo triste y al mismo tiempo lo hermoso de este trabajo».

Los retratos los ha donado a la Universidad de Minnesota, que tiene uno de los más importantes centros dedicados al Holocausto y el Genocidio.

Entre los retratados hay algún español, como Jaime Vandor, que falleció el año pasado y residía en Barcelona. También, Siegfried Meir, que vive en Ibiza y fue adoptado por un republicano español. «En español también entrevisté a dos en Guatemala, a León Tenenbaum, poco antes de morir. Tenía un cáncer terminal cuando lo pinté. Allí también pinté a su prima Regina Engelberg. A Shlomo Venezia lo entrevisté en italiano, pero sabía algo de ladino. Con los demás las conversaciones fueron en inglés».

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