Eduardo Arroyo pone rostro a la comedia humana
El artista leonés presenta en el Instituto Francés una exposición sobre Balzac.

El creador Eduardo Arroyo inaugura hoy la exposición.
«Creo que lo que Balzac llama ‘la comedia humana’ se parece mucho a lo que se está viviendo ahora», dice el pintor Eduardo Arroyo, que expone en el Instituto Francés un conjunto de retratos inspirados en el escritor francés y su monumental obra crítica de la sociedad del XIX. «El interés por la obra de Balzac en este momento, en el que se vuelven a publicar varias traducciones, creo que está en que La comedia humana , esa galería de retratos de personajes, de situaciones de lo que es lo cotidiano, la vida de todos los días, se parece mucho a lo que se está viviendo, a la cantidad de situaciones y de arquetipos cómicos, extravagantes, que la sociedad en estos tiempos está produciendo».
Arroyo ve en Balzac a «un escritor magnífico» y además a «un personaje extravagante, tremendamente pictórico, un formidable modelo para un artista, con un físico extraordinario y una vida también absolutamente extraña y muy literaria que le hace cada vez más legendario». La exposición Arroyo y Balzac se podrá ver en el Instituto Francés hasta el próximo 28 de marzo y es un homenaje al escritor francés y también al Larousse Ilustrado, que ha inspirado desde hace años al pintor su Diccionario imposible, del que presenta ahora el cuarto volumen, con litografías, grabados sobre madera y otros realizados con ordenador.
Balzac recibe al visitante desde un imponente retrato: un collage sobre papel de su rostro compuesto con mil pedazos de papel fotográfico, que recuerda la compleja personalidad del escritor, y que da paso a una sala en la que se exhiben otros siete retratos del autor y trece de sus personajes.
Hay también ocho collages en los que el pintor recrea, con papel pintado, fotografías y acuarelas, estancias imaginarias de las casas en las que vivió el escritor, y evoca las maravillas que no podía comprar y de las que Balzac escribía el nombre en las paredes, como por ejemplo: «Aquí, un revestimiento de mármol de Paros», algo que ha fascinado a Arroyo.
En el centro, una rotunda escultura en piedra del rostro del escritor observa a los visitantes con esa mezcla de humor y seriedad habituales en los retratos de Arroyo.
«Balzac, junto con Stendhal, es uno de los escritores que más me ha interesado y se trataba de pintar su retrato. Digo pintar porque, aunque está hecho con papel fotográfico y con tijeras, abordo el mismo problema que con los cuadros: conseguir un color producido con los recortes de viejas fotografías», explica Arroyo. Trece personajes de La comedia humana acompañan a su autor. «A través de la lectura de Balzac, he ido viendo ciertos personajes que me interesaron y que producían en mi una idea de retrato, que son retratos de ficción», explica. Tan balzacquianos que nadie dudaría que pertenecen a «La comedia humana», aunque como asegura en el catálogo Yves Gagneux, director de la Maison de Balzac en París, «Arroyo no duda en pintar personajes que el propio Balzac renuncia a describir».