Diario de León

Muere Luca Ronconi, un grande de la escena europea

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miguel lorenci | madrid
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Con la muerte de Luca Ronconi, fallecido en la noche del sábado en Milán a los 81 años, el teatro europeo pierde a uno de sus grandes referentes.

Renovador de la escena y la opera del último medio siglo, Ronconi estaba desde 1999 al frente de legendario Piccolo Teatro de Milán. Asiduo visitante de los escenarios español desde los años setenta del siglo pasado, falleció a causa de las complicaciones de un gripe que derivó en una fatal pulmonía.

Considerado uno de los más dotados y osados directores teatrales europeos de su tiempo, maestro y faro para varias generaciones de actores y directores, colaboró Ronconi con las grandes figuras de la escena, la ópera y la música italianas, de Michelangelo Antonioni a los directores, Claudio Abbado o Riccardo Mutti.

De Séneca a Ricardo III

Nacido en Susa (Túnez) el 8 de marzo de 1933, Ronconi se licenció en la Academia Nacional de Arte Dramático de la capital italiana con solo 20 años. Canalizó así una temprana vocación teatral muy clara desde su infancia. Debutó como actor en Tre quarti di luna de Luigi Squarzina, dirigida por el mismo autor y por Vittorio Gassman y trabajó luego para directores como Orazio Costa, Giorgio De Lullo y el citado Antonioni. Tras la segunda guerra mundial se sumó a las corrientes escénicas de vanguardia y conoció a Giorgio Strehler, quien años más tarde le reconocería como él único director capaz de sucederle en el Piccolo Teatro de Milán. En los años sesenta brilló con montajes de Shakepeare como Medida por medida o Riccardo III . También con la Fedra de Séneca y el Orlando furioso de Ariosto que le otorgarían fama universal. Responsable del sector teatral de la Bienal de Venecia entre 1975 y 1977 y fundador del Laboratorio Teatrale di Prato, donde revitalizó a todos los clásicos, comandaría luego los centros neurálgicos del teatro en Italia, como el Teatro Stabile de Turín (1989-1994), el Teatro de Roma (1994-1998) o el Piccolo Teatro de Milán, que aún regía. Llegó en 1999 a este santuario escénico en el que debutó con La vida es sueño , de Pedro Calderón de la Barca.

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