Diario de León

EL ANÁLISIS DE UN ESCRITOR

«La tierra no es ningún paraíso»

Eduardo Iglesias ha puesto las expectativas muy altas. Su obra ha sido ovacionada por la crítica, que le ha comparado con el nuevo Paul Auster. Hoy llega a León para presentar su última creación literaria, Los elegidos. Lo hará junto a uno de sus ‘grupies’, el escritor Ray Loriga, con quien acaba de firmar un guión para el cine. Veremos si, como dicen, lo suyo es ‘de película’

El escritor Eduardo Iglesias, que hoy presenta en León su última novela

El escritor Eduardo Iglesias, que hoy presenta en León su última novela

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CRISTINA FANJUL | LEÓN
León

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Ray Loriga y Rafael Saravia presentan hoy en El Gran Café la novela de Eduardo Iglesias Los elegidos, una road movie en la que la utopía, como diría Larra, no se pide, se toma, en este caso por asalto. Autor de obras como Tarifa o Cuando se vacían las playas, Eduardo Iglesias llegó al mundo de la edición, que no al de la literatura, en plena madurez, lo que no le ha impedido alcanzar el éxito haciendo de la narrativa un campo de batalla de la libertad. Abstenerse los que esperen sensatez, que en literatura casi siempre está de más.

—¿Como se aborda el éxito cuando llega en la madurez?

—El éxito siempre es relativo. Depende de con quién te compares. En todo caso, si esta novela está funcionando, bendito sea. Tengo que reconocer que en general las críticas de mis libros han sido buenas y las cosas llegan cuando tienen que llegar. Si algo he aprendido en mis años transcurridos en este mundo es que la vida es el aprendizaje de una larga paciencia.

—¿Es el camino un personaje de su novela?

— Sí. Literalmente y metafóricamente. La historia, los personajes y la estructura de la novela se van creando conforme la voy escribiendo, tal como también lo considera Don Delillo. Nunca sé el camino, hacia dónde voy. Es una aventura. Y la carretera y sus parajes me parecen el itinerario idóneo para considerar un mundo sin raíces donde los personajes pueden ser muy libres.

—¿Como le influyó Kerouac?

—Creo, sinceramente, que muy poco. Leí On the road cuando acabé mi novela Por las rutas los viajeros responden a las plegarias. Yo ya rondaba los cuarenta y tantos y me pareció una novela generacional más bien de veinteañeros. De todas formas, no está mal. Como la película Easy Rider.

—¿Quienes son los elegidos en este momento de la historia?

—Cada uno debe asumir su implicación con lo que ocurre y las desgracias que se originan. Elegir sus armas. En la ficción hay que exagerar para poder creer. En mi novela, los elegidos, que son unos vagabundos, unos desheredados de la fortuna, eligen atracar bancos que, por otra parte, me parecen los malhechores y facinerosos de esta crisis.

—Acaba de terminar un guión con Ray Loriga...

—Sí, el guión está basado en mi novela anterior, Cuando se vacían las playas. Ray es una de las personas más inteligentes que he conocido. Escribe los diálogos con una facilidad pasmosa y entre nosotros la compenetración ha sido profunda y a la vez ligera. Nos dejábamos llevar por la corriente de los días. Somos muy amigos. Y él va a dirigir la película.

—¿Es diferente escribir para el cine?

— Sí. Se escribe en función de las imágenes; en definitiva para que la película, que es la última fase, funcione como una obra de arte. No para la taquilla. Yo me considero novelista pero con Ray Loriga espero trabajar muchas más veces. Nos consideramos un equipo.

—¿Son las utopías promesas realizables o tan sólo la puerta hacía otra utopía mejor?

—Un escritor debe creer en las utopías como un joven, aunque le hayan caído los años encima. Es necesario. El escritor debe ser un observador implacable de la realidad y contar sin prejuicios y sin miedo. A mí me gusta jugar con lo desconocido, con el enigma, y meter pinceladas de la realidad. No soy un político. Me considero un aventurero literario, como mi amigo Ray Loriga me ha definido. Y creo que hay que avanzar en la fraternidad.

—¿Para quién escribe y por qué?

—Pues la verdad, me coge desprevenido la pregunta. No estoy seguro y ni lo sé. Probablemente para encontrar cierta tranquilidad, un punto de apoyo.

—¿Cómo lleva que le comparen con Paul Auster?

— Me da igual. La música del azar es importante y él la lleva al extremo. Sus primeras novelas sí me influyeron. Es un gran novelista.

—¿Quienes son sus referentes?

—Los clásicos, siempre los clásicos. Y por decir algo más especial, y dejándome tantos referentes aparte, señalaré La educación estética del hombre de Schiller, La ópera flotante de John Barth, La bondad de las mujeres de J.G. Ballard, Tren nocturno de Martin Amis y Los nueve cuentos de Salinger. ¡Ah! Y me gustan los ensayos críticos y literarios de Harold Bloom. Por poner sólo unos ejemplos.

—¿Cree que los parias conquistarán la tierra?

—No. La tierra no es ningún paraíso.

Lugar: El Gran Café. Calle Cervantes, 9.

Hora: 20.30 horas.

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