Diario de León

DESCUBRIMIENTO

El adulterio según la Biblia malvada

El texto, del que quedan once ejemplares de los originales, contiene un error tipográfico que anima a pecar contra el sexto mandamiento

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JOSÉ ANTONIO GUERRERO | MADRID
León

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Un ‘no’, o mejor dicho la ausencia de estas dos letras, pudo poner patas arriba las más castas esencias del cristianismo. Ocurrió hace casi 400 años y ese pequeño gran error tipográfico convirtió el sexto mandamiento en lo más parecido a una bacanal. El ‘no’ se perdió entre las cajas de imprenta y donde tenía que leerse ‘no cometerás adulterio’ se acabó publicando ‘cometerás adulterio’.

Una errata de proporciones bíblicas que llevó a rebautizar el Libro Sagrado bajo un rosario de nuevos nombres: la Biblia Torcida, la Biblia Malvada, la Biblia Traviesa, la Biblia Perversa, la Biblia del Pecador o la Biblia Adúltera. Hay barra libre, elija el que más le guste. Aquel desliz ocurrió en 1631 en una imprenta inglesa de la que salieron mil ejemplares que inmediatamente fueron requisados para ser quemados en la hoguera. Sus responsables se libraron del fuego, pero no de la multa: fueron condenados a pagar 300 libras esterlinas, el salario de un año, un fortunón. Del millar de copias se salvaron once que han llegado a nuestros días y que se encuentran a buen recaudo en museos y colecciones privadas. Hay una a la venta por 90.000 euros en un portal de internet (Greatsite).

La biblia adúltera

La Biblia Adúltera (Wicked Bible en inglés) es una edición de la Biblia del rey Jacobo, llamada así en homenaje a Jacobo I de Inglaterra, un apasionado de la teología que ordenó la traducción del libro al inglés

Desde su publicación en 1611, la Biblia del rey Jacobo es la más utilizada entre los cristianos protestantes anglosajones y con la que, por ejemplo, juran su cargo los presidentes de Estados Unidos. En su traducción trabajaron 54 sabios escogidos personalmente por el monarca. Veinte años después de su primera edición, los impresores reales de Londres cometieron el pecado de comerse una palabra en el versículo 14 del capítulo 20 del Éxodo, dando lugar a la ya famosa Biblia Adúltera, y a su no menos célebre mandamiento que ordenaba darle al vicio y el fornicio. El contubernio de los impresores ¿Hubo intención? No se descarta que el objetivo fuera perjudicar al impresor oficial, Robert Barker, conocido en el gremio por las deudas y las frecuentes batallas legales que mantenía con otros colegas de la competencia. Barker no era un tipo querido en la profesión y varios impresores se pudieron conjurar para sabotear su trabajo y dejarle en evidencia ante las autoridades políticas y religiosas de Inglaterra. La hipótesis del complot choca, sin embargo, con los argumentos de los que atribuyen la omisión del ‘no’ a un simple gazapo de imprenta, bastante común cuando en los talleres se trabajaba a contrarreloj y los cajistas y revisores no eran todo lo diligentes que cabría esperar. «Es verdad que en este caso estamos hablando de un error muy notable, pero en las primeras ediciones de la Biblia del Rey Jacobo hemos detectado bastantes fallos de imprenta», explica desde Texas la profesora Diana Severance, directora del Museo de la Biblia de la Universidad Bautista de Houston, que guarda uno de estos once ejemplares clandestinos.

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