PATRIMONIO
«Un rey de León cambia el Camino de Santiago para que los peregrinos pasen ante el Grial»
Margarita Torres encuentra nuevos datos que prueban que el cáliz de Doña Urraca es la Copa de Cristo

La historiadora leonesa Margarita Torres, que descubrió hace un año que el Santo Grial lleva en San Isidoro mil años, posa junto al cáliz en la sala blindada en la que se exhibe.
—Ha pasado un año desde que desveló que el Grial está en León, ¿qué le parece que ninguna institución haya movido un dedo para promocionarlo?
—Ha sido un año muy largo y han pasado muchas cosas. El Grial ha situado a León en el mundo. Es cierto que el Ayuntamiento no lo ha defendido. Creo que se ha perdido una oportunidad histórica, pero aún estamos a tiempo de reconducirlo.
—¿Hay nuevos datos que autentifiquen que el Grial es el de San Isidoro?
—Seguimos trabajando e investigando. Tenemos nuevos datos y todos confirman la tesis del libro.
—Rita Barberá lleva gastados casi 400.000 euros en una exposición que antepone el cáliz de Valencia al de León...
—Nunca hablaré mal del gobierno valenciano. El que defiende lo que tiene es digno de admiración. Valencia tiene una tradición basada en la fe.
—¿Cree que si el Grial se hubiera encontrado en otro lugar habría tenido más respaldo?
—Sí. En Valladolid, por ejemplo. Las instituciones están para defender lo nuestro.
—Su ensayo llega en abril al mercado anglosajón y a Estados Unidos, ¿será el verdadero espaldarazo?
—Sí, porque lo publica una editorial de muchísimo prestigio. Han hecho una edición con un cuidado exquisito. Y, sin duda, el Grial es un tema estrella para el público anglosajón.
—¿Cómo se tomó que la Santa Sede declarase un Año Jubilar al cáliz de Valencia?
—No hay que perder de vista que fue un arreglo entre el cardenal saliente de Valencia Carlos Osoro y el cardenal valenciano Antonio Cañizares, quien antes de dejar su cargo del Vaticano para sustituir a Osoro, otorgó el Año Jubilar. Rita Barberá apuesta por lo que tiene porque sabe que el cáliz puede ser un elemento dinamizador de la economía muy importante, de ahí que solicitara a Cañizares el Año Jubilar. Hay muchos lugares, como San Isidoro o Santo Toribio de Mogrovejo, que también han tenido celebraciones semejantes. Eso no quiere decir que el Papa avale el cáliz de Valencia, porque Roma nunca hace eso.
—¿Planea escribir una novela sobre el Grial?
—Sí, estoy en ello, pero con calma. La prioridad en los últimos meses ha sido la edición en inglés de Los reyes del Grial.
—¿Piensa novelar el viaje que hizo el cáliz de Jerusalén a León?
—Tenía una deuda con el Reino de León, con el siglo X, que es anterior a la llegada del Grial. Empezaré ahí la historia, que puede ser una trilogía. Una especie de Juego de tronos a la leonesa.
—José Miguel Ortega, coautor con usted de ‘Los reyes del Grial’ también está escribiendo una novela sobre el tema, que se titulará ‘La conjura’. ¿Hay competencia entre ustedes?
—No, para nada. José Miguel es el mejor compañero que he tenido nunca en una investigación, además de un buen amigo. Estoy orgullosísima de haber escrito con él este ensayo.
—¿Qué hay del proyecto para hacer un documental sobre el Grial?
—Estamos en ello. Hemos tenido muchas ofertas. Nos interesa que coloquen a León en su justo lugar más que la inmediatez, que es por lo que ha apostado Valencia. Nosotros debemos medir los tiempos y hacer las cosas bien.
—¿Cree que la Fundación Montemadrid ha recuperado la reforma del Museo de San Isidoro que tiene pendiente desde hace nueve años, precisamente por el impacto del Grial?
—No lo sé. Caja Madrid, ahora Bankia, tiene una ocasión magnífica para llevar a cabo ese proyecto. Hasta ahora solo ha tenido palabras y promesas, pero no han puesto un duro.
—Valencia y Zaragoza abanderan un Camino del Grial, que además ha conseguido fondos europeos. ¿Qué puede hacer León para hacer valer su copa?
—Teniendo lo que tenemos, respaldado por datos rigurosos, hay que aprovechar la oportunidad. Llamaría a las instituciones para que valoren lo que representa la copa.
—¿Tiene nuevos argumentos?
—Sí. Un rey leonés desplaza el Camino de Santiago para que pase ante la fachada de San Isidoro. Hay que tener en cuenta que del reinado de Fernando I, que se prolongó entre los años 1038 y 1063, apenas hay tres o cuatro documentos. No sabemos que sabían los reyes sobre el cáliz. Además, por San Isidoro han pasado los franceses y ha habido robos y saqueos.
—¿Va a buscar nuevas pruebas en El Cairo?
—Sí, aunque la situación en Egipto está muy complicada. Habrá que esperar hasta que se estabilice. Pero sí sabemos que hay manuscritos sobre la relación del Reino de España y la dinastía fatimí.
—¿Por dónde van a seguir ‘tirando del hilo’?
—Hemos encontrado un número llamativo de indulgencias y privilegios que Roma concede a San Isidoro. La colegiata está llena de símbolos sobre la eucarístia. Un rey como Fernando II, cien años después de que la copa llegue a León, cambia el Camino de Santiago para que todos los peregrinos del mundo pasen ante la fachada de San Isidoro. ¿Por qué lo hace? Porque sabe lo que hay dentro...
—El Grial.
—Sí, el Grial.
—¿Han recibido alguna crítica de historiadores sobre su descubrimiento?
—Los medievalistas no han hecho ninguna crítica, al contrario. La copa que veneraban los cristianos a partir del siglo IV es el cáliz de Doña Urraca. ¿Qué pasa entre el año 33 (cuando muere Jesucristo) y el 400 (en que existen los primeros escritos)? Eso nadie lo sabe.
—El comercio y la hostelería sí que se han volcado con el cáliz.
—Sí, quiero agradecerles su apoyo a la candidatura para el Premio Castilla y León de Humanidades. Los comerciantes y hosteleros se han dado cuenta del potencial que tiene el Grial. Creo que lo importante es sumar iniciativas, por encima de partidos políticos e ideologías.
—¿Qué le parece la sala que creó el Cabildo de San Isidoro para exhibir el Grial?
—Me encanta. Hay que felicitar al Museo por su sensibilidad y, en especial, a los directores del Museo, Raquel Jaén y Luis García, y al abad, Francisco Rodríguez Llamazares. Convertir la Torre del Gallo en guardián del Grial es un éxito. Es un objeto extraordinario y valioso y lo dan dotado de magníficas medidas de seguridad. Estoy muy agradecida a todos los canónigos por las facilidades que me han dado para la investigación.