Diario de León

PATRIMONIO

San Isidoro remienda sus códices

La colegiata envía ocho de sus joyas bibliográficas a un taller madrileño, entre ellas el ‘Chronicon Mundi'

Uno de los valiosos códices que custodia el Museo de San Isidoro

Uno de los valiosos códices que custodia el Museo de San Isidoro

Verónica Viñas
León

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Ana Jessen tiene unas manos prodigiosas. Es ‘sanadora’ de libros. En su taller madrileño ha restaurado más de 400 códices procedentes de la biblioteca de San Millán de la Cogolla y está a punto de recibir un envío muy especial: ocho de las joyas que custodia la biblioteca de San Isidoro.

No es la primera vez que Jessen ‘remienda’ manuscritos de la colegiata. La última remesa le llegó hace tres años. Ahora, con las bendiciones de la Comisión Territorial de Patrimonio, intervendrá en ocho joyas bibliográficas ‘enfermas’: dos Decretales pertenecientes al los siglos XIII y XIV; Historia de Tobías, del siglo XIII; Meditaciones de San Agustín, del siglo XIII-XIV; Chronicon Mundi, la gran obra que Lucas escribió en torno al año 1238; Las 7 Partidas, del siglo XIV, redactado durante el reinado de Alfonso X y considerado el mayor legado de Castilla a la historia del Derecho; Gramática, también perteneciente al siglo XIV; y, finalmente, Aritmética, del siglo XV.

La biblioteca de San Isidoro es un auténtico ‘cofre del tesoro’. Guarda obras únicas en el mundo como la Biblia Visigótico Mozárabe o Codex Biblicus Legionensis, fechada en el año 960; así como 155 códices medievales.

En sus estantes, además de misales, breviarios, cantorales y ceremoniales de excepcional valor, hay 800 documentos en pergamino, bulas pontificias, documentos reales, eclesiásticos y particulares, cerca de 300 incunables y 1.055 volúmenes de libros antiguos o raros de los siglos XVI, XVII y XVIII.

La lista cansa. Y eso que algunas obras excepcionales están hoy en museos y bibliotecas de todo el mundo, entre ellas la Biblioteca Nacional, que no ha custodiado en las mejores condiciones el beato de Fernando I y Sancha, expoliado a San Isidoro y en un lamentable estado de conservación, debido a la falta de celo con que la institución ha tratado uno de los manuscritos más valiosos del mundo.

La reparación de los ocho códices de San Isidoro se limitará exclusivamente a las encuadernaciones. Jessen no tocará ni una página.

Obras

Los códices no fue el único asunto de San Isidoro que pasó ayer por la Comisión de Patrimonio, que también autorizó varias actuaciones de conservación y mantenimiento, reparación de suelos y reordenación de plazas de estacionamiento en la zona de la huerta de colegiata. Cuestiones básicamente, técnicas.

Existen diversos pavimentos elaborados todos en época moderna por el Centro de Oficios y que se han ido deteriorando por el paso del tiempo. En la verja de forja maciza se ha detectado un grave problema de estabilidad de las pilastras que soportan las piezas del cerramiento móvil, lo que hace recomendable plantear el fijado de las mismas sobre elementos independientes. Por ello, Patrimonio propone tres intervenciones. La primera de ellas referente a la reparación puntual de los pavimentos existentes y la sustitución del ejecutado en adoquín de hormigón por otro de zahorra artificial similar al existente en otros ámbitos. La segunda propuesta es que se reorganice la zona de estacionamiento con la instalación de bolardos de piedra y el marcaje de las plazas mediante llantas o chinchetas de acero inoxidable mate. Se plantea, en todo caso, el mantenimiento del arbolado existente.

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