Diario de León
Publicado por
RAFAEL SARAVIA
León

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A cabamos de pasar una semana llena de importancia. Día mundial de la poesía, con actos en nuestra ciudad cargados del notable valor de la palabra y su tempo. Organismos, colectivos, instituciones volcados en recordar lo que el mundo necesita para ser menos gris. «La poesía es una ética. Por ética me refiero a un código secreto de comportamiento, una disciplina construida y realizada de acuerdo a las capacidades de un hombre que rechaza las falsificaciones del imperativo categórico.» decía Jean Cocteau. Y sin duda son necesarias estas clases de éticas para conformar no ya un mundo perfecto, sino un mundo que sepa abrazar el cambio cuando reconozca el error en el camino.

La poesía es una ética pero existen infinitas posibilidades de éticas para atender una ciudad más poderosa entorno a los intereses ciudadanos. Del trabajo siempre se ha hablado como lugar donde se ha de generar una ética para su desempeño. Pero la verdad, no nos damos cuenta de que es imprescindible empezar a entender el trabajo como una ética en sí. Un ejercicio vital que nos hace mejores. Por tanto, una necesidad no sólo en lo económico sino también en el concepto mismo de vida. Por eso creo que cuando miles de personas salen a llamar la atención de los legisladores de lo común en nuestra ciudad, para decir que trabajadores como los de Everest o los de la Vasco necesitan además de un trabajo donde se respete de manera ética sus funciones, un trabajo para conseguir ser ciudadanos activos y generadores de ética civil, cuando la gente de nuestra ciudad entiende esto, y sale a dar su apoyo a esos pocos que son muchos, el grado de disconformidad está empezando a ser vía de sensatez y pluralidad. Y eso generará mayor ruido inicialmente, pero beneficiará sin duda a la manera de hacer las cosas en el futuro. Poniendo alerta a todo aquel que se quiere dormir en su función pública, dejando claro que quien se reserva el derecho de defender lo imprescindible (el trabajo lo es), no es necesario como representante de una comunidad social.

En nuestra ciudad, existe un colectivo que nos recuerda cada poco este no olvido que debemos ejercer en torno al desarrollo de un mundo menos severo con el hombre y más severo con esas máquinas especuladoras que suponen los mercados y sus ansias fagocitadoras. Este colectivo, llamado Mundo Ético, nos recuerda en forma de arte, de conferencias, de acciones que todos debemos apoyar un cambio en pro del beneficio social y no en pro de los intereses individuales exclusivamente. Este colectivo comenzará un año más, este viernes próximo, unas actividades que nos hacen sonreír y disfrutar esperanzados de que todo es posible si hay una conciencia de acción detrás. Mundo Ético y su festival ilusionan.

Siempre quedarán fórmulas para desarrollar un mundo más ético, asumiendo la frase de la poeta y activista Maya Angelou «Las necesidades de una sociedad determinan su ética». Por eso cada uno de nuestros pasos en favor de ese camino, será una conquista social que todos disfrutaremos.

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