«Caja España tendrá que reconsiderar muchos de sus compromisos adquiridos»
Tomás Quintana, presidente de la gestora, asegura que este año se constituirá el Patronato de la fundación.
El presidente de la gestora de Caja España-Duero, Tomás Quintana, en su despacho de la sede de Botines.
«En el año 2020, la Fundación podría ajustar razonablemente los costes con los ingresos y encauzar sus cuentas». El presidente de la gestora de Caja España-Duero, Tomás Quintana, asegura que esa es la perspectiva del plan de viabilidad para la futura fundación. El catedrático subraya además que este mismo año se constituirá el Patronato del organismo nacido tras la segregación de la actividad financiera en el banco Ceiss, toda vez que el inventario de bienes ya se ha completado y se ultiman los estatutos de la futura fundación.
«El reto que tiene ante sí la futura fundación es rentabilizar sus bienes para poder así cumplir con sus fines fundacionales», explica Tomás Quintana, que advierte de que los rendimientos con los que en estos momentos se cuenta son escasos. «Ya no disponemos de las aportaciones continuas de las cajas, con lo que el gasto se afronta con el patrimonio económico de la fundación, que resulta limitado», sostiene.
Quintana López destaca que el Monte de Piedad también ayuda a costear los gastos de un órgano cuyos gastos anuales ascienden a más de 300.000 euros. «En el plan de viabilidad apuntamos ciertas medidas para ajustar gastos y, por supuesto, habrá que incidir en el capítulo de personal», aclara el presidente de la Gestora, que precisa que en la actualidad, Caja España-Duero cuenta con quince trabajadores en nómina.
Rentabilidad
Otra de las vertientes de este proyecto con el que se busca hacer factible la fundación es el de los ingresos. Hasta el momento, la antigua Obra Social no recibía contraprestación por algunos de los servicios que prestaba, caso de la cesión de inmuebles en numerosos pueblos, y que ahora tendrá que rentabilizar. Y es que Tomás Quintana es muy claro en la vocación que a partir de su constitución deberá tener la futura fundación: «Ya no se podrá llegar a todo y la fundación deberá decidir dónde quiere estar». El presidente de la gestora rechaza aportar sugerencias y se muestra tajante: «Eso lo tendrá que decidir el Patronato».
El catedrático admite que Caja España tendrá que buscar patrocinadores para mantenerse, así como aquilatar los gastos para cumplir así sus fines fundacionales. «Por supuesto que podría llegar el momento en el que se decidiera la conveniencia de vender algunos de los bienes de Caja España. Muchos de ellos no generan nada y hay algunos que son una fuente de gastos», concreta.
Y es que la situación de la antigua caja no es fácil. «Estamos en un momento de cambio hacia abajo», lamenta Quintana López, que precisa que cada año los recursos económicos descienden alrededor de un cuatro por ciento. «Se han consumido recursos por la inercia de la Obra Social, que genera gastos sin que haya ingresos», asegura. El problema es que ahora hay que hacer frente a esos gastos con los remanentes que quedaron en el momento de la segregación. «Si se mantuviera esta dinámica, se aguantaría tan sólo unos años», advierte Quintana. Sin embargo, el presidente de la gestora se muestra optimista y asegura que en el año 2020 se podría ajustar de manera razonable los costes con los ingresos. «Las cuentas se podrán encauzar en un periodo no superior a los cinco años», asegura, si bien alerta de que habrá que evitar duplicidades y hacer una reconsideración de muchos de los compromisos adquiridos.