León

Creado:

Actualizado:

León vivía un verano mágico cuando la leyenda B.B. King pisó el escenario de la Plaza de Toros. Era el 2004 y por la ciudad desfilaron también Paco de Lucía, Alejandro Sanz y Bob Dylan.

Paradójicamente, el público no abarrotó el coso del Parque para escuchar al indiscutible rey del blues. El músico, que por entonces tenía entonces 78 años, sólo convocó a 5.000 personas, 2.000 menos de las que arropaban días antes a David Bisbal; y eso que el divo norteamericano estuvo rodeado por talentos como Doctor John, Raimundo Amador y la potente voz de Shemekia Copeland, digna sucesora de Aretha Franklin.

B.B. King no era esa clase de músicos endiosados. Seguía tocando, pese a su edad, para mantener a su numerosa prole y por su adicción al juego, pero era un profesional impecable, de los que se dejan la piel en cada concierto —y daba una media de 200 al año—. El B.B. King Festival, que así se llamó el recital, no fue muy numeroso, pero sí intenso e inolvidable. Raimundo Amador y King, con sus inseparables guitarras Gerundina y Lucille, hicieron vibrar el coso leonés haciendo gala de un virtuosismo que, a medida que avanzaba la noche, derivó en un magistral duelo de guitarras.

Blues Boy, el nombre con el que se conocía a King en sus inicios, desplegó su mejor repertorio, desde The thrill is gone a I need your love o Reflections . Los maestros fueron generosos y prolongaron el concierto más allá de lo pactado. Un derroche de talento que convirtió aquella noche del 29 de junio en un hito de la historia musical leonesa.

Cargando contenidos...