Diario de León

‘Louder than bombs’, una potente película sobre «lo que no se dice»

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a. g.f | cannes
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El noruego Joachim Trier presentó ayer en Cannes una potente película, Louder than bombs , sobre «lo que no se dice, lo que nunca se explica en una familia» y que destaca por la forma en la que está contada y por las interpretaciones, más que por el contenido. Isabelle Huppert, Gabriel Byrne, Jesse Eisenberg, Rachel Brosnahan y Devin Druid protagonizan una historia sobre la incomunicación familiar, que tiene poco de original pero que está contada de una manera brillante por Trier, con una forma de narrar que mezcla realismo, clasicismo o hiperrealismo en algunas escenas preciosas.

Huppert es el personaje sobre el que pivota toda la historia. Su fallecimiento años atrás en un accidente de coche tras haber sido fotógrafa de guerra es un hecho que el resto de los miembros de la familia aún no han asumido. «La noción del dolor y de la pérdida de alguien nos ha permitido estructurar la historia», explicó en rueda de prensa Trier, que junto a Eskil Vogt trabajó durante más de un año sobre los personajes antes de buscar la estructura para poder contar lo que querían. «Había que encontrar un equilibrio, como en la vida real. Los hijos reflejan la educación de los padres y los padres presentan características de los hijos», explicó el realizador.

Estructura compleja

Un filme con una compleja estructura en la que cada personaje pertenece a una generación y pasa por un momento muy diferente de su vida. El padre (Byrne) intenta comprender lo que pasó con su mujer a la vez que busca seguir adelante y se muestra incapaz de entender a su hijo adolescente, al que interpreta con gran convicción Devin Druid. El hijo mayor se ve sobrepasado por el hecho de haber sido ya padre y por descubrir cosas del pasado de su madre que no se esperaba. Y el menor se esconde en la música y el silencio para evitar enfrentarse con la realidad. Una película que atrapa por la eficaz forma en la que Trier la ha rodado, mezclando realidad y sueños, pasado y presente, sin dar las habituales explicaciones extras que las películas de Hollywood utilizan para que el espectador no se pierda nada, pero tampoco sea capaz de pensar por sí mismo.

«La película trata también del paso del tiempo, de la noción de la memoria, de cómo recordamos del pasado», explicó Byrne.

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