PATRIMONIO
El armario de las setenta reliquias
La Escuela de Arte restaura para las Edades del Hombre una pieza de 1578

El retablo-relicario, de gran belleza, ya restaurado
Contiene setenta reliquias pertenecientes a múltiples santos y santas, y hasta un pretendido trozo de la cruz de Cristo, el lignum crucis. Se trata de un retablo-relicario del siglo XVI que acaba de ser completamente rehabilitado por alumnos de la Escuela de Arte de León con destino a la Fundación Las Edades del Hombre.
Precisamente ayer trabajadores de esta fundación acudieron a la sede de la escuela leonesa para hacerse cargo de la obra ya restaurada. «Se trata de un armario-relicario del convento de las Madres Concepcionistas Franciscanas de Berlanga de Duero (Soria), que ha sido intervenido durante tres cursos académicos en dicho centro», informaron desde el Departamento de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Escuela de Arte, añadiendo que en las intervenciones han participado grupos de alumnos y alumnas a través de asignaturas como ‘Principios técnicos y metodológicos: materiales orgánicos’, ‘Prácticas de conservación-restauración de pintura: soportes inorgánicos’, ‘Química, física y biología aplicadas a la conservación-restauración’ y ‘Conservación preventiva’.
Durante el proceso se llevaron a cabo múltiples tratamientos de desinfección, fijación, consolidación, limpieza, reintegraciones volumétricas, reintegraciones cromáticas y protección «en una obra que comprende materiales de naturaleza orgánica e inorgánica. El bien cultural contiene dos pinturas al óleo sobre cobre, una pintura al óleo sobre tabla, dos pinturas de óleo sobre lienzo, pintura sobre tabla en todo el cuerpo estructural del relicario con decoración de dorado y estofado, cuatro latones y una figura de cerámica y tela encolada. Además alberga en diversos encasillamientos setenta reliquias pertenecientes a múltiples santos y santas», especificaron desde la Escuela de Arte y de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de León.
La obra ha servido a su vez como base para el trabajo de un grupo de profesores de los Estudios Superiores bajo la dirección de la profesora María Cabezas Rodríguez, quienes establecieron un protocolo de actuación para la elaboración de informes y que servirán de base para los futuros ejercicios del alumnado en el centro.
La promotora del relicario fue doña Ana de Sotomayor, «que era camarera —consejera y mano derecha— de la duquesa de Berlanga de Duero, relacionada con el linaje de la casa de Velasco», añadió el profesor Jorge Martínez Montero, recordando que mandó elaborar el relicario en 1578 para ensalzar la figura de su hija, Ana María de Garibay (la obra incluye una pequeña imagen de ella), fallecida a los 10 años y con destino a un convento con el que «la familia mantenía una intensa relación».