CULTURA
Daniel Völgy, el artista más 'animado'
El realizador leonés prepara el filme ‘Pispin’ e ingresa en la organización cultural Open This End

Daniel Völgy
El realizador berciano Daniel Valle, conocido artísticamente como Daniel Völgy, acaba de ingresar en el selecto club Open This End, al que pertenece un reconocido grupo de expertos, críticos y comisarios, encabezado por Cristina García-Lasuén.
Artista gráfico, realizador de cine e incluso poeta, Völgy prepara el rodaje de Pispin, una cinta de animación que narra la historia de un payaso que es el último de una estirpe circense. El ponferradino, que ha trabajado en varios cortometrajes de animación, entre ellos Yaku, que optó al Goya en 2010, previsiblemente recurrirá al crowdfunding para financiar su nueva aventura cinematográfica.
El director asegura que aún no sabe si será un corto o un largometraje, todo dependerá de la financiación que consiga. Sin embargo, recuerda Völgy que cortometrajes de un minuto han ganado un Oscar, mientras películas de dos horas de duración han caído inevitablemente en el olvidado.
«Pispin habla de emociones, de sentimientos, de la soledad, del desengaño, de la ternura, de la amistad, pero también de los miedos, de la avaricia, de podredumbre moral. Y todo ello condensado en sus personajes, en sus elementos, en sus símbolos, en su atmósfera, en definitiva en los azares de la historia», según su autor.
El argumento no está completamente cerrado, «estamos hablando de uno de los primeros borradores, queda mucho trabajo por delante, diseños, storyboard... antes de entrar de lleno en la producción, en la animación.
«El filme transporta al espectador a tiempos lejanos pero presentes, donde los personajes emplean un sinfín de vehículos narrativos para localizar sus caminos entre los avatares de su tiempo. Esta película combina el CGI 3D, con métodos más primitivos como el stop-motion, para recrear un mundo encantado y evocar el espíritu de los aventureros, de los pioneros», explica Völgy sobre Pispin, una cinta sin diálogos, donde la luz, la música y otros recursos narrativos serán fundamentales para contar la peripecia vital del último payaso de una saga.
La intención es «crear algo absurdo pero poético a la vez, algo no muy diferente de lo que se ve en las películas de Javier Fesser (como continente, no como contenido), donde la acción se sucede rápidamente sin ningún tipo de vínculo».
Völgy, que ha sido comisario en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, ya dirigió hace dos años el cortometraje de animación en 3D Dreamless, seleccionado en medio centenar de festivales internacionales de cine.
Ese mismo año publicó también Perenne niño, una obra que representa los vestigios de la fragilidad de la memoria de un infante cuando es adulto, al tiempo que rodó el corto de animación stop-motion Pispin.
Valle, cuya obra pictórica puede encontrarse en varias colecciones privadas y galerías de arte de Francia, Suecia y España, ha expuesto este año en Dallas y el pasado mes de mayo en Roma.
Actualmente Völgy tiene la vista puesta en dos nuevas muestras que se inaugurarán el año próximo en París y Estocolmo.