Cecina de León trío de folk
«Es increíble que sigan surgiendo grupos a pesar del nulo apoyo al folk»
De Bilbao a la villa portuguesa de Sendim, y de Zamora a Ribadesella, este grupo leonés ha abarcado todo el Noroeste peninsular con sus conciertos, y en octubre viajará a Ortigueira y Holanda. Y ultima nuevo disco.

Saúl García, Nacho Martínez y Roberto Suárez.
Está siendo un verano intenso —y muy trashumante— para Cecina de León. A los miembros de este activísimo trío de folk les han reclamado últimamente en Asturias, Galicia, Cantabria, Zamora y Salamanca (y en Portugal, donde descubrieron el energizante poder de las ortigas), y a todos esos lugares han llevado su folk mestizo y sin fronteras. Nacho Martínez (flauta y gaita), quien con Saúl García (guitarra), y Roberto Suárez (pandero sin sonajas) da vida y sonido al grupo, cuenta su historia.
—¿Cuándo surgió Cecina de León y con qué objetivos creasteis la formación?
—Nació en 2012 en Canseco, en mitad del invierno. Yo había estado viviendo durante tres años en Santiago de Compostela y Saúl acababa de llegar de hacer trekking en Nepal. Estábamos frente a la hoguera y empezamos a musicar textos y palabras. Nuestro objetivo, en ese momento, sólo era experimentar. Al cabo de tres meses nos dimos cuenta de que teníamos entre manos una gran cantidad de material y decidimos aprovecharlo para montar un grupo.
—Vuestro repertorio se inscribe dentro de las sonoridades celtas o del arco atlántico. ¿Hay, además, temas de la tradición leonesa?
—La mayoría del repertorio entonces eran textos, diálogos, conversaciones y poemas musicados. En seguida nos dimos cuenta de que habíamos creado algo diferente. A la gente le sorprendían las letras, tan peculiares, y las melodías, tan frenéticas. Nuestra intención era que el repertorio fuera básicamente original, pero poco a poco se fueron colando en él temas tradicionales de León, Asturias, Galicia, Irlanda, Escocia... y hasta de Nepal.
—Vuestro estilo tiene difícil clasificación....
—Claro, nuestros instrumentos son de tradición folk, y las composiciones parten también de esa misma tradición, pero casi siempre terminan salpicados por uno u otro de los estilos que nos han llamado la atención, de tal forma que la gente encuentra difícil definir la clase de música que hacemos. Kike Cardiaco, por ejemplo, lo definió como indie-ficción. En 2013 decidimos plasmar todo esto en un disco, para lo cual les propusimos a Rober (pandero sin sonajas y bases electrónicas), Carlos Voces (voz) y Mario Páramo (grabación, mezcla y máster) que participaran en el proyecto. El resultado fue Fráyabots, un álbum que vio la luz en septiembre de 2014. Ahora bien, en la actualidad somos un trío de musica instrumental. Y en este momento nuestros principales objetivos son viajar, hacer amigos, conocer otras culturas y, sobre todo, dar a conocer nuestra música y en la medida de lo posible, la cultura de León. Precisamente el nombre del grupo proviene de esa parte de la cultura que tanto nos gusta, la gastronómica.
—Este año estáis desplegando una extraordinaria actividad... ¿Algún concierto que os ‘prestara’ especialmente?
—Bueno, inauguramos el 2015 en Bilbao y desde allí nos hemos ido moviendo por Cantabria, Asturias, Galicia, Zamora, Salamanca, Portugal (Sendim) y, cómo no, por muchos sitios de León. Cada actuación ha sido una experiencia: por el concierto en sí mismo y por los amigos que hemos hecho allí. Y en todos los sitios siempre nos han tratado de lujo... Por ejemplo, en nuestro último concierto en Portugal, el pasado 16 de agosto, descubrimos el mundo desconocido de la ortiga: cerveza de ortiga, sopa de ortiga, mousse de ortiga... y una gente maravillosa de la que guardamos un gran recuerdo. Ahora tenemos a la vista dos conciertos, uno en Ortigueira y otro en Amsterdam, ambos en el mes de octubre, y estamos metidos de lleno en lo que será nuestro segundo trabajo de estudio, que esperamos que vea la luz a principios de 2016.
—¿Asisitimos a un florecer del folk leonés, con un mayor interés por parte de la gente hacia este estilo?
—Resulta increíble que con el escaso apoyo que suele recibir este tipo de música, continúen surgiendo proyectos por parte de gente que sigue poniendo toda su ilusión en ellos, proyectos que por un lado preservan la tradición y por otro la amplían, al aportar cada creador su particular punto de vista. La gente le pone muchas ganas y a veces pienso en lo que podría ser León si a esas ganas se le sumara el apoyo de las instituciones... Aquí tenemos muchos espacios donde poder mostrar estas propuestas de folk pero parece que son las únicas que nunca o casi nunca suenan en ellos.