INICIATIVAS EN LA PROVINCIA

La nueva sede de Cerezales, objeto de ‘peregrinación arquitectónica’

La Fundación Antonino y Cinia terminará su edificio principal a comienzos de 2016

Los espacios, muy versátiles, acogerán salas de muestras, archivo, un auditorio...

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E. GANCEDO | LEÓN
León

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Desde hace algo más de un año existe una obra en el medio rural leonés que está siendo objeto de peregrinación para arquitectos, aparejadores, técnicos del Colegio Oficial, y estudiosos y amantes de la arquitectura en general: la nueva sede de la Fundación Cerezales Antonino y Cinia. Sus peculiaridades no pasan sólo por los más de 2.500 metros cuadrados que ocupa y por los cuatro millones de euros de su presupuesto, así como por los variados usos que facilitará —salas de exposiciones y de ensayos, talleres, archivo y un amplio auditorio— sino también por su estructura y equipamiento; una técnica en madera contralaminada pionera en España y el hecho de haberse proyectado como un ‘edificio inteligente’ que combina geotermia, biomasa y calefacción tradicional.

«La fundación nos ha permitido un margen muy amplio de innovación, algo que le agradecemos enormemente», explicaba ayer al Diario el arquitecto Josep Wennberg, encargado del proyecto y quien resaltaba cómo su equipo trabaja «codo con codo» con la institución cultural y educativa que tiene su epicentro en la localidad de Cerezales del Condado. «Esta no es una obra convencional ni una promoción de viviendas que haya que vender. Es un edificio singular que se está elevando sin prisa pero sin pausa... todo lo que queremos es hacerlo bien, terminarlo bien y que funcione bien», resumió Wennberg, quien también se refirió a los ‘tiempos’ de la edificación. «Está yendo más o menos al ritmo previsto, hemos tenido el inevitable parón de agosto pero ahora retomaremos los trabajos. La fundación y el estudio hemos decidido darnos algunos meses más de plazo para terminarla, concretamente entre cuatro y seis».

Entre diciembre y febrero, por tanto, quedará concluido el edificio en cuanto tal. Luego sólo quedará dotarlo de equipamiento y climatización.

Preguntado por cuál es el rasgo de la sede del que se siente más orgulloso, Wennberg, que forma parte de AZPLM (Zaera-Polo & Maider Llaguno, un estudio con proyectos en Europa, América, África y Asia), se decantó por su alto grado de adaptación paisajística, la ausencia de impacto visual. «Ese es el gran logro del edificio», subrayó. «No destaca sobre el resto de viviendas del pueblo ya que se mimetiza con el entorno; el visitante no lo ve, más bien lo va descubriendo a medida que se acerca... y el revestimiento de madera hace que el conjunto no se identifique con una única estación del año sino con todas a la vez, con ese paisaje tan cambiante que es el del Condado», comentó, y detalló que en estos momentos la fachada está «prácticamente terminada a la falta de instalar los vidrios, con ese alerce al que se ha aplicado un tratamiento específico para dotarle de un aspecto de madera envejecida, después, con el tiempo, irá también envejeciendo naturalmente».

Rematar estructura, afrontar la instalación de calderas y otras máquinas grandes, definir con pladur los espacios interiores y preparar el acondicionamiento acústico son los próximos pasos de una obra que «está interesando mucho, tanto a la población local como a los expertos en estos temas. Lo notamos», advirtió el arquitecto catalán.

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Íntegramente financiada con recursos propios, el objetivo de la nueva sede es, según sus reponsables, «ofrecer unas instalaciones perfectamente adecuadas para seguir reforzando nuestros objetivos, algo que constituirá un valor añadido, no solo para la fundación sino también para la comarca. Contará con espacios versátiles destinados a sala de exposiciones, aulas didácticas y de ensayo, centro de documentación, un auditorio y otros espacios al aire libre, que darán continuidad a la actual personalidad de la Fundación Cerezales Antonino y Cinia».