PATRIMONIO Y HERENCIAS
La Duquesa Roja creó la fundación para ‘desheredar’ a sus hijos

La Duquesa Roja durante una visita a Ponferrada
Gabriel y Pilar González de Gregorio y Álvarez de Toledo, hijos de la Duquesa Roja, creen que su madre constituyó la Fundación Casa Medina-Sidonia, a la que legó el valioso archivo familiar —con valiosos documentos leoneses, entre ellos los del marquesado de Villafranca— y el palacio que es su sede, después de enfadarse con ellos por una herencia.
Al igual que hiciera el día anterior su hermano mayor, el actual duque de Medina Sidonia, ambos mostraron ayer este convencimiento en la segunda sesión del juicio que se celebra en el juzgado de primera instancia número uno de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) y en el que los tres hijos de Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura reclaman que el patrimonio que su madre donó a la Fundación, los bienes más importantes que le quedaban a la familia a la muerte de la duquesa, forme parte de su caudal hereditario.
Un pleito familiar
Gabriel González de Gregorio y Álvarez de Toledo ha contado que la fundación se constituyó en noviembre de 1990, justo un año después de que los hijos de la duquesa iniciaran un pleito judicial con ella por el destino del testamento de su bisabuela Julia Herrera y Herrera.
En 1984, cuando les advirtieron de que había habido «falsificaciones» para proceder a la venta de una finca, su hermano mayor había escrito una carta a su madre pidiéndole explicaciones sobre la herencia de la condesa de La Mortera. «Rompió relaciones con él y empezaron las discusiones», ha explicado su hijo menor, que, como su hermano, fecha por esos años el momento en el que dejaron de comunicarse con su madre.
Julia Herrera y Herrera era la propietaria de la mayor fortuna dentro de la familia, que llevaba varias generaciones sin apenas patrimonio, según han contado a Efe fuentes próximas a la familia.
Ella había sido una indiana dueña de inmensas propiedades en La Habana y en España tenía valiosas fincas e inmuebles como el palacio de Miguel Ángel de Madrid o el de la Mortera en Cantabria, además de un caserío cerca de Biarritz (Francia).