cultura
¿Somos lo que aparentamos?
Miguel Vallina presenta en la galería Ángel Cantero una inquietante colección de retratos de animales-humanos.

Puede que la inspiración le venga a Miguel Vallinas de aquella frase que aseguraba que todos tenemos un animal dentro… o que, como piensan algunos orientales, terminado nuestro fugaz paso por el mundo nos reencarnaremos en una criatura cualquiera de entre los millones y millones que habitan el planeta.
Lo cierto es que el fotógrafo de Medina de Rioseco ha conseguido conjugar maravillosamente la presencia de hombres-animales o de animales-hombres, que de cualquiera de las dos maneras se pueden calificar sus obras, hasta conseguir resultados sorprendentes.
Segundas pieles es una inquietante colección de 60 obras que tienen tanto de fotografía como de pintura, su factura final puede competir perfectamente con los claroscuros de cualquiera de los pintores barrocos, Caravaggio, Vermeer o Velázquez. De los fondos, completamente negros de sus obras surgen unas increíbles figuras que acaparan desde el primer momento el interés del espectador. Se trata de un virtuoso ejercicio que ha tenido una gran acogida en ciudades como Nueva York, Londres, Mónaco o Paris, Miami, Hong Kong, Colonia, o Bruselas y que ha sido recogido por las más importantes revistas de arte de todo el mundo. Sin duda un éxito más para la inquieta galería de Ángel Cantero.
Las imágenes que componen Segundas pieles tratan de aislar al personaje, obviar su contexto y sus referencias, basándose únicamente en el ser individual. El nombre que da título a la colección numera de algún modo las series realizadas, pero en realidad es algo más que una respuesta a una secuencia, se trata de jugar con las palabras. Segundas pieles sugiere opciones, posibilidades y, en definitiva, elecciones. «Trato de mostrar esa segunda piel que muchas veces ignoramos pero que todos tenemos dentro. Cada animal ofrece la visión de un personaje arquetípico, nadie en concreto, pero creo que el que vea estas fotografías puede que se encuentre retratado en alguna de ellas. Dejo a la interpretación del público las muchas opciones que aporto en cada imagen». Segundas pieles parte de la fotografía, de dos tomas completamente diferentes. Primero el artista retrata el animal y después elabora en el estudio el cuerpo del personaje jugando con la luz hasta conseguir que la iluminación sea la misma que la del animal retratado en otra parte. Viene después un delicado trabajo de collage digital hasta conseguir que ambas tomas de conviertan en una obra única y sorprendente. «He querido darle –asegura- un acabado que resulte muy pictórico. En realidad son las luces las que acaban de moldear las figuras».
La pregunta es inevitable: ¿dónde encuentra el artista estos personajes? «Primero los tengo en mi cabeza, después hay que encontrarlos de forma física. Primero busqué animales cercanos, de hecho la primera obra de esta serie la protagoniza mi propio perro. Después hubo que salir a buscarlos, primero en mi entorno, empleando animales domésticos e, incluso, alguno disecado. Después he llegado, por ejemplo, al Museo de la Fauna Salvaje, de Boñar, donde he encontrado animales de gran tamaño. También hay algunos del Museo de la Naturaleza de Madrid».
Usted mismo puede esconder una piel insospechada. Puede guardar en lo más íntimo uno de los fantásticos animales-humanos de Miguel Vallinas. Ahora tiene la oportunidad de conocer un amplio muestrario de seres mágicos que le recordarán sus sueños, que le harán rememorar algunas pesadillas o que le llevarán directamente al universo ignorado de una posible segunda existencia.