MINORÍAS ABSOLUTAS
Orgullo patrio
E n esto de las entendederas los españoles a veces somos muy nuestros. Un punto de «díme de qué se trata que me opongo» nos ha definido casi genéticamente a lo largo de la historia y poco nos hace entender con orgullo el hecho de ser un pueblo unido y con una idiosincrasia particular.
Recién celebrado el día patrio, uno se pregunta quién, de tanto donde elegir, eligió tan mal. Y es que este día tan señalado, que algunos tal vez crean que viene de tiempos inconmemorables, no tiene ni 100 añitos de tradición.
El 12 de octubre se celebra por primera vez en 1918, con un nombre que chirría sin lugar a dudas: «Día de la raza». Se mantiene ahí durante cuarenta años hasta que al régimen franquista se le iluminan las entendederas y cambia su nomenclatura a «Fiesta de la Hispanidad» allá por el año 1958.
No se si dándonos cuenta de que lo de la raza en España, siendo un fresco crisol de culturas árabes, nórdicas e indoeuropeas, no tenía mucho sentido, se mantuvo «tan sólo» 40 años. Lo de la Hispanidad duró otros veintipico -me imagino que también algún lumbreras se dio cuenta de que la parte que ocupa España en el concepto hispano es mínima, por tanto irrisorio apropiarse del término.
El caso es que ni siquiera en aquellos años, entenderé el grado de autoestima tan pobre que debimos sufrir como país para darle a nuestra fiesta nacional una conmemoración tan perversa. Y no se equivoquen, no soy yo uno de los que ignoran el hecho de sentirse orgulloso de lo que su pueblo hace. Me siento muy en consonancia con lo que yo entiendo que es ser español. Y todas las efemérides que se celebren entorno a esta idea me seducen por festivas y folclóricas -por poco más, la verdad-. Pero claro, celebrar como día grande de mi país el día que España comenzó con orgullo una masacre pavorosa, un genocidio sin igual en tierras americanas... duele en la inteligencia de cualquier persona, incluso si es española.
¿Se imaginan a Alemania celebrando como día nacional una de sus fechas señaladas a diario para el exterminio judío? Algunos dirán que ya estamos intentando cambiar realidades que llevan mucho tiempo instauradas, pero fíjense, el día de la patria alemana es actualmente el 3 de octubre, no tuvieron inconveniente en cambiarlo -es ese día desde 1990- y lo es para celebrar la unificación de las dos Alemanias: un elemento digno de recordar.
Por tanto, entiendan los que gobiernan que no es tanto oponerse por oponerse, sino modernizar los cánones por los que queremos regir nuestros valores patrios. Orgulloso sí, pero no por masacrar ciudadanos americanos hace 500 años. ¿Orgulloso tal vez por saber que la Universidad de Salamanca fue la primera reconocida como tal en Europa? ¿Orgulloso por saber que el primer parlamento europeo se celebró en España y concretamente en León? ¿Orgulloso por tener en nuestro territorio uno de los libros emblemas de la literatura universal? Todos estos casos podrían generar unas efemérides mucho más apetecibles para celebrar. Mientras dicha «fiesta» celebre muerte y barbarie, entiéndanlo, yo no me sentiré representado por el orgullo patrio.