Diario de León

Al castillo de Cea le ponen ‘muletas’

Los trabajos de consolidación urgente de la fortaleza, dotados con 146.273 euros, se centran en reforzar y ‘atar’ los muros, y en impedir que la ladera se siga erosionando.

Arriba, vista de la preocupante separación de los muros antes del comienzo de las obras. Abajo, dos aspectos de unos trabajos que persiguen «garantizar la estabilidad del monumento».

Arriba, vista de la preocupante separación de los muros antes del comienzo de las obras. Abajo, dos aspectos de unos trabajos que persiguen «garantizar la estabilidad del monumento».

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e. gancedo | león
León

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Son las primeras obras que presencia esta vieja colina desde hace al menos cinco siglos. Y otra paradoja: hay que andar muchos kilómetros para ver una grúa de construcción similar. La única que se alza en estos páramos del Este leonés lo hace sobre un castillo del siglo XV cuyos cimientos corresponden a otro más antiguo, del XII —y antes aún fue castro prerromano—. Cea es uno de esos lugares en los que la historia se amontona. Y ahora, el paisaje de ruina en que se ha mantenido inmóvil desde hace lustros acaba de desembarcar de golpe en el siglo XXI gracias a los andamios metálicos, grapas y morteros modernos que le han brotado por todos sus costados.

Se trata de unas obras de consolidación urgente encaminadas a evitar el derrumbe del monumento, posibilidad que se vislumbró en el horizonte no sólo por las abundantes grietas, desprendimientos y desidia general sino también por la caída de materiales al río, registrada el pasado mes de marzo. Hacía tiempo que la Plataforma por la Defensa del Castillo de Cea y la asociación Promonumenta venían denunciando su estado, reclamando su rehabilitación e intentando aclarar la madeja de su propiedad. Pero a raíz de aquella caída de piedras redoblaron unos esfuerzos que finalmente se vieron recompensados con la concesión, por parte del gobierno autonómico, de una ayuda económica que asciende a 146.273 euros y encaminada a lo más básico: impedir que la fortaleza se venga abajo.

Eso sí, para ello un equipo especializado formado por un arquitecto, un arqueólogo y un geólogo, consultados por las citadas asociaciones, redactaron un completo informe sobre el estado del singular monumento —su planta tiene forma de esvástica, algo extremadamente raro y más bien propio de castillos orientales— y un proyecto de actuación. «Las obras, fundamentalmente, caminan en dos direcciones: por un lado se está estabilizando con hormigón la ladera en la zona que corresponde a los cimientos para evitar que el agua siga erosionando el terreno; y por otro se está procediendo a la consolidación de las fábricas del castillo, reforzando y atando la estructura con ‘apeos’, unas vigas metálicas que unen unos muros con otros, impidiendo que se abran y no se vayan desprendiendo y, poco a poco, al final, cayendo», informaron a este periódico fuentes especializadas.

Eso sí, María Trancón, de la asociación Promonumenta, recordó a su vez que esta es una primera fase, «básica, para evitar que desaparezca el castillo», pero que serán necesarias otras de restauración y puesta en valor. «Quizá, para futuras fases, tendremos que buscar inversiones privadas», alegó, y avanzó un nuevo —y arduo— caballo de batalla: el monasterio de Villaverde de Sandoval.

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