cultura
Registrar el Patrimonio ‘invisible’
La Junta quiere inventariar ‘la identidad leonesa’.

Imagen de las Cantaderas, una cermonia que claramente tiene cabida en el inventario de bienes culturales inmateriales.
La Junta ha decidido inventariar el Patrimonio ‘invisible’ de León. Fichar todos aquellos bienes que integran el llamado Patrimonio Cultural Inmaterial, como el filandón, las Cantaderas, el lliunés o la Semana Santa. Un listado, a priori, colosal, que deberá estar listo en el plazo de quince meses y dotado de un presupuesto de partida de 42.060 euros, tal y como establece la Consejería de Cultura en el pliego de condiciones.
La Universidad de León ha quedado excluida por ‘torpeza’ del concurso al que concurrían otras dos empresas . Cometió el error, según fuentes de la Junta, de desvelar datos de la oferta económica en el sobre donde debían constar únicamente los datos del licitante. El rector, José Ángel Hermida, ignoraba ayer este «desliz», aunque se comprometió a esclarecerlo.
El futuro inventario no será una fría lista, sino que contendrá datos relevantes de cada uno de estos ‘tesoros’ intangibles. Siguiendo los criterios marcados por la Unesco, el Inventario de Bienes del Patrimonio Cultural Inmaterial de León se dividirá en ocho grandes categorías: conocimientos y saberes sobre actividades productivas, procesos y técnicas; creencias, rituales y manifestaciones festivas y otras prácticas ceremoniales; tradición oral y particularidades lingüísticas; manifestaciones musicales y sonoras; representaciones y escenificaciones; actividades lúdicas: juegos y deportes; formas de sociabilidad, normas y conductas sociales y organizaciones; y, por último, alimentación.
Un catálogo en el que deberán tener cabida desde los concejos abiertos —un sistema asambleario único y genuinamente leonés, que lleva años intentando ser Patrimonio de la Humanidad— al Corpus de Laguna de Negrillos, los nicanores de Boñar o los bolos y la lucha leonesa, los carnavales de La Bañeza o las danzas ancestrales de algunas comarcas.
El inventario va más lejos y pretende reflejar «las personas afectadas y relacionadas con las diferentes prácticas, manifestaciones y expresiones del patrimonio cultural inmaterial, con el fin de obtener una estimación cuantitativa tanto de los protagonistas como de posibles espectadores y visitantes».
Hace dos años la Unesco declaraba Memoria del Mundo los ‘Decreta’, los documentos de las Cortes celebradas en León en el año 1188. En la práctica suponía reconocer a León como cuna del parlamentarismo, un hito que seguramente tendrá cabida en el inventario de la Junta. Y es que sostiene la Unesco que «pese a su fragilidad, el patrimonio cultural inmaterial es un importante factor del mantenimiento de la diversidad cultural frente a la creciente globalización».
El criterio para seleccionar qué bienes y cuáles no entran a formar parte del inventario, es sencillo: «El patrimonio cultural inmaterial incluye prácticas y expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes, como tradiciones orales, artes escénicas, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativos a la naturaleza y el universo, y saberes y técnicas vinculados a la artesanía tradicional».
Conocer todos y cada uno de los bienes culturales inmateriales de la provincia de León es el primer paso para poder valorarlos y conservarlos.