«Mi salud está tan quebrada como la de México»
Un telefonazo despertó de buena mañana a Fernando el Paso (1935) en su casa de Guadalajara, en Jalisco. Al otro lado del hilo el ministro de cultura, Iñigo Méndez de Vigo, le daba la buena nueva. Era el flamante Premio Cervantes 2015, el recién admitido en un selecto club con apenas 40 miembros para el que Del Paso era un candidato recurrente. «¡Ya era hora!, me he dicho. He sentido una intensa emoción y mucha alegría», explica jovial pro la misma línea telefónica. «Es una gran satisfacción y un orgullo» dice con su dificultoso habla el escritor, que acepta el galardón «de muy buen grado». «Mi salud está bastante quebrada, casi como la de México» bromea recordando que ha sufrido «varios ataques isquémicos» que le tuvieron al borde de la muerte y que ha superado tres tipos de cáncer. «Perdí el habla, pero por suerte la he recuperado poco a poco y puedo dar las gracias a España», dice. Se le premia por su osadía como narrador, por ser un arriesgado innovador de estirpe cervantina. «Lo que de veras me llena de orgullo es lo de cervantino. Soy un fanático de Cervantes, hablo su lengua y escribo en ella, y don Miguel y su Quijote siguen siendo un referente muy vivo, claro que sí», sentencia. Parte de los 125.000 euros de ‘bolsa’ del galardón «servirán para pagar el pasaje de mis hijos y permitir que me acompañen en España».