Anécdotas gemelares
Dos pescadores idénticos
«Pero usted, ¿por dónde ha
pasado el río?», balbuceaba
un guarda de coto completamente desconcertado al ver de nuevo (pero esta vez en la orilla opuesta), al mismo pescador a quien acababa de pedir la licencia unos minutos antes. «¿Qué dice usted? ¿No ve que tengo las botas secas?», respondía el interpelado, caña al hombro y muy tranquilo, a un guarda a punto mismo del síncope.
Rompiendo cristales
Jugaban al balón en las huertas de Lancia y si uno rompía un cristal, al que pillaban protestaba siempre
de la misma manera: «¡Si yo no fui, fue mi hermano!». La respuesta también solía ser invariable: «Pues le la das tú la colleja de mi parte». Y en clase, como uno era bueno en Dibujo y su hermano en Francés, pues intercambiaban sus talentos y se hacían pasar el uno por el otro en los exámenes.
Intensa conexión
«A veces nos sorprendemos
empezando a silbar una misma melodía, o iniciando una conversación al mismo tiempo y empleando las mismas palabras».