ENTREVISTA
«Las religiones dan sentido a la existencia aunque no se tenga fe»
En su libro ‘Un camino de muchas vías, el pluralismo inclusivo como aportación de Jacques Dupuis y Claude Geffré a la teología cristiana de las religiones’ el profesor leonés descubre el papel de las otras religiones a través del conocimiento de estos dos grandes teólogos.

El teólogo leonés Rubén Pérez junto al obispo de la diócesis de León, Julián López.
Desde sus orígenes, la fe cristiana coexiste con otras tradiciones religiosas, desde el judaísmo, en cuyo seno aparece, hasta el paganismo grecorromano y los cultos orientales mistéricos. Puesto que en la teología de las religiones se han visto agotados los paradigmas simplista, de exclusivismo, pluralismo e inclusivismo, la propuesta de una tercera vía, el pluralismo inclusivo, es la que parece tener mayor futuro. De ahí parte el pormenorizado estudio del teólogo, sacerdote y profesor leonés Rubén García Peláez.
—¿Podría hacer una síntesis del libro con las aportaciones de Jacques Dupuis y Claude Geffré a la sociedad?
—La globalización, el pluralismo religioso, la convivencia e interconexión de culturas forma parte de nuestra cotidianeidad. Con este estudio he buscado el nexo de unión entre dos grandes teólogos, Jacques Dupuis y Claude Geffré, análisis que no se había hecho hasta ahora. He ahondado en un campo que tiene una importancia trascendental, dada la pluralidad religiosa y su presencia en nuestras sociedades. Se trata de promover una actitud de encuentro y diálogo interreligioso. Ambos teólogos quieren descubrir el papel de las otras experiencias religiosas y las conexiones existentes entre ellas. El primero, a través de su amplia vivencia y conocimiento de La India. El segundo, como abanderado del diálogo islamo-cristiano. Dupuis, por ejemplo, percibe en el hinduismo un sincero interés por la figura de Jesús, y sugiere seis modelos que surgen de ese encuentro reinterpretador: el modelo ético, el modelo devocional, el modelo filosófico, el modelo teológico, el modelo ascético y el modelo místico.
—¿Qué consejos daría para la lectura adecuada del libro no sólo a creyentes, también a los no creyentes, ateos, agnósticos?
—Aunque no se tenga fe, si no hay ceguera ideológica, se debe reconocer que las religiones dan sentido a la existencia. El libro puede ayudar a aportar elementos de juicio para descubrir la relación entre todas las religiones.
—Usted ha hecho una investigación sobre un teólogo francés y otro belga. ¿No existen en España teólogos u obras de relieve en la cuestión del diálogo de la Iglesia con otras religiones?
—Por supuesto que también existen. Si he elegido a estos dos autores es porque la preocupación por las religiones es la que ha movido esencialmente su investigación y producción literaria como profesores y teólogos durante largos y fecundos años. Pero muchos teólogos españoles, desde posturas diversas, también se han acercado al tema. Algunos con más dedicación a él como R. Pannikar, X. Picaza o J. Melloni, aunque también hay otros teólogos de gran interés como Gonzalo Tejerina Arias o A. Novo o J.R. Matito, por citar sólo algunos.
—¿Cree que las religiones pueden llegar a promover juntas procesos de paz y concordia entre los hombres y los pueblos?
—Además de posible, es del todo necesario. Sin encuentro entre las religiones no puede haber paz mundial, como ya se dijo hace mucho tiempo. Con todo, hay que decir que en muchos de los enfrentamientos religiosos, ésta es sólo una excusa para luchar por el poder. Todos recordamos la reciente visita del papa Francisco a la República Centroafricana, hace sólo unos meses, en la que fue invitado por el Imán de la Mezquita Central de Bangui, Tidiani Moussa Naibi, a hablar de ella. Ambos coincidieron en que cristianos y musulmanes «están condenados a vivir juntos y a amarse». El líder islámico del país ha vivido meses refugiado en la residencia del arzobispo, y ese tipo de gestos son continuos en muchas partes. Es posible entenderse con quienes vivan una verdadera experiencia religiosa, no con quienes hagan de su credo un arma contra el diferente. El problema del mundo islámico es que está viviendo un retroceso brutal en este sentido, promovido por muchos intereses.
—¿Cómo cree que son, en general, las actitudes de los españoles ante miembros de otras confesiones religiosas?
—En primer lugar diré que se conocen muy poco otras religiones, en parte porque hasta ahora no parecía necesario. Pese a eso, sí se percibe interés, ya que nos interroga cómo viven otros, que ahora están cerca, sus creencias, y hasta qué punto podemos o no compartirlas. Creo que, en general, los católicos españoles son muy respetuosos y acogedores, las instituciones de caridad de la Iglesia ayudan sin mirar el credo, los fieles lo saben, y aún así siguen ayudando, y mucho.