Cela y su «cruel pelea» por los garbanzos
‘La forja de un escritor’ revela la ambición del Nobel en sus artículos tempranos.

Imagen de archivo de Camilo José Cela.
Camilo José Cela (1916-2002) fue un ser poliédrico y complejo. Armó un personajes con muchas capas que alternaba su insondable lado oscuro con destellos de generosa luminosidad. Pero el primer Cela es el periodista con ínfulas de escritor, empeñado en una ardua pelea para buscarse los garbanzos con las letras en un oficio incierto al que se dedicó con denuedo. En el año del centenario del premio Nobel de Literatura, la Fundación Santander se adelanta y explora esos años seminales en La forja de un escritor , dentro de la colección Obra Fundamental que el propio Cela impulsó en su día. Es una selección de apenas 50 artículos de los más de seiscientos que el autor de Familia de Pascual Duarte o La colmena publicó entre 1943 y 1952. Años convulsos y de penurias en los que el futuro Nobel y premio Cevantes llegó a ofrecerse como delator a la dictadura franquista y fraguó una peculiar ambición literaria y crematística que le acompañó toda su vida. «La relación de Cela con el dinero daría para una tesis doctoral» dice con toda su retranca gallega Adolfo Sotelo Vázquez, catedrático de Literatura, excelso conocedor de la obra y la vida de Cela y encargado de la selección y edición de los textos. Se retrotrae al Cela primigenio e íntimo, «al que batalla día a día y escribe como ‘resulta muy cruel esta dura pelea por el garbanzo’». Una batalla que libra armado con los artículos que coloca aquí y allá, casi siempre en diarios de Falange «pero en los que se revela como un prosista luminoso y total». «A lo mejor son otras cosas que artículos de periódicos y yo no lo sé; mis ignorancia son muchas» escribe el propio Cela.
Ha rescatado Sotelo artículos publicados desde mayo de 1943, cuando el franquista Juan Aparicio, su primer benefactor, concede a Cela el carné de prensa, hasta 1952, un año después de la publicación de La colmena por el sello Losada en Buenos Aires. «La mayoría estaban en unas obras completas que son muy incompletas», acota el catedrático que los distribuye en tres apartados: Experiencias vitales , El escritor y la escritura y La pintura y otras artes . A través de estos textos se va revelando lo que Darío Villanueva definió como «el otro Cela». El autor «de potencia descomunal» que llegaría a ser este personaje complejo «conservador y muy próximo al régimen, capaz de ofrecerse como delator, pero que intercedería luego ante Millán Astray para rescatar a Rafael Sánchez Ferlosio del servicio militar en Africa, amparar a escritores como León Felipe, Cernuda o Alberti en ‘Papeles de son Armadans’ y acoger a Ana María Matute cuando huía con su crío del maltrato de su marido».