Diario de León

MINORÍAS ABSOLUTAS

La marcha de los diez mil

Publicado por
rafael saravia
León

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Hay un niño en la memoria borrada: Aylan Kurdi. Su iconografía de expiración impactó y pasó a ser agua, como el elemento de su muerte. Poco se recuerda ya de su ejemplaridad atroz como niño... como ser humano muerto por huir de una guerra que no respeta límites.

Hace pocas semanas, salía a la luz que más de diez mil niños migrantes están desaparecidos en Europa en los últimos 18 meses. Corrobora la Europol que esta cifra es del todo conservadora, y que de seguro la cifra será bastante superior.

Manejamos estos datos como si de coches fabricados se tratasen. Háganse una idea, según la pirámide de población del 2011 de nuestra ciudad, habría aproximadamente esa cantidad de niños (de cero a catorce años) en León. Imagínense ahora el titular: «Desaparecen TODOS los niños de la ciudad española de León». De seguro la alarma nacional e internacional en Europa sería otra. Se hablaría de conmoción, exterminio, indignación y movilización hasta acabar localizando a la mayoría.

Pues en este caso, una población de más de diez mil niños desaparecidos ha sido noticia apenas un par de semanas y el olvido y sus aguas leteicas han vuelto a empañar nuestra conciencia de lo cotidiano. Son miles de niños y niñas que se sabe han entrado en Europa y ahora no se tiene constancia de dónde se encuentran. La realidad que se vislumbra es tremenda: mafias de prostitución y explotación infantil se frotan las manos, niños que salen demasiado gratis por no ser de ‘pedigrí’, por no tener una u otra nacionalidad que les ofrezca el derecho a una dignidad que la infancia debería contar como sagrada.

Según Save the Children la cifra rondaría los veintiséis mil menores que transitan como refugiados y sin acompañantes adultos por esta Europa que da de comer a las mafias —en Italia la Camorra o la Cosa Nostra se encargaN de darles alimentos para luego tener a los niños como enlaces de la droga y a las niñas en la prostitución— y se despreocupa de las necesidades especiales de los menores en esta crisis espantosa.

El olvido nos enturbia la realidad. Si nos dolemos, la necesidad de justicia se volverá más acuciante. Acabo con estos versos de Enrique Falcón, de su libro La marcha de 150.000.000, donde el grito se hace necesidad: «Porque nada sé de ti/ que no sea el paso de los bueyes por el rostro/ no/ de ti porque frente eres/ alta de piedra y cordillera en lucha/ empinándote con venas sobre todas estas marchas/ gimiendo tú de fugas y estaciones secas en la cárcel/ por/ eso digo/ que nada es tuyo y que dibuja/ mi palabra nevados por la sangre/ que la hambruna habría de robarnos».

Siguen desaparecidos, sigue Siria desapareciendo, todo un pueblo, toda su historia y ahora también todo su futuro hecho infancia.

Pero sin olvido... la lucha por la dignidad pervive.

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