CULTURA
El tiempo de la República que quedó a salvo
Un leonés ha reunido objetos inéditos de 1931-36. Espera mostrarlos en Sahagún, segunda ciudad en izar la bandera tricolor

Balas, documentos, el reloj con la fecha de la República grabada, una pistola y el plato de un guerrillero del Frente Norte. RAMIRO
Un reloj de bolsillo con la fecha grabada del 14 de abril de 1931 que nunca se detuvo. Hoy, 85 años después de la proclamación de la II República, las agujas siguen marcando el tiempo con exactitud. Perteneció al abuelo de Fernando Gil, un leonés que ha conseguido reunir decenas de objetos de la II República. Piezas raras y difíciles de localizar, porque la Guerra Civil y cuarenta años de dictadura los convirtieron en pruebas que podían ser letales para su portador.
En rastros y anticuarios ha comprado desde pasaportes a vales de guerra, monedas republicanas (en papel y metal), cartas, revistas, balas y hasta una urna electoral.
También un cuenco de madera y la cuchara que usaban los guerrilleros del Frente Norte, así como escopetas, bayonetas, pistolas, balas, cartuchos y cajas de munición marca Orbea.

Gil, que se declara un «coleccionista compulsivo»», heredó esta afición de su padre, que era anticuario. Los objetos que ha recopilado durante treinta años —dice— son ahora de sus hijas, Iris y Gala, porque a él le interesan más los personajes.
Gracias a su empeño el Ayuntamiento rescataba del olvido hace dos años en una exposición la figura del líder del Batallón 206, Laurentino Tejerina, fundador de la FAI en León en 1916 y de la CNT en 1919. En aquella ocasión tenía una motivación para reunir enseres y documentos del célebre anarquista: «Había nacido en mi pueblo, Villamartín de Don Sancho».
Pamparacuatro
Ahora espera poder mostrar este verano la ingente colección que ha conseguido de la República. Será en Sahagún, donde Benito Pamparacuatro Franco, propietario de una mercería y ejecutado en 1936, fue el segundo regidor de España en proclamar la República a las 7,30 del 14 de abril de 1931; hora y media después que el de Eibar, Alejandro Tellería Estala.
Entre los objetos más curiosos de una de las etapas más silenciadas de la historia de este país, Gil —que colecciona desde herramientas prehistóricas a monedas de los Reyes Católicos o copas concejiles— posee dos fichas de casino con el anagrama de la República y la frase «si quieres la paz, prepara la guerra».
Por supuesto tiene revistas, libros, carnés de la CNT, documentos y vales del Comité de Defensa Local de la República expedidos en León, que durante décadas tuvieron que permanecer escondidos y él nunca ha podido mostrar.
También conserva una maleta marrón de un prisionero de guerra, con el emblema de la Cruz Roja. Y un anillo de plata con las iniciales de un republicano que lo moldeó a partir de una moneda de plata durante su cautiverio en el campo de concentración de San Marcos. Detrás de cada objeto hay una historia. Piezas que conforman la memoria de este país, aunque siguen esperando su tiempo.