PATRIMONIO
Eslonza, como nunca se había visto
Excavan cerca de 4.500 metros cuadrados en lo que fue uno de los monasterios más destacados de León. Marcas de cantero, estancias y empedrados surgen tras un sueño de siglos..
Excavación en la cabecera de la iglesia, vista del pavimento del canto rodado del claustro, arranque de la escalera y una de las marcas de cantero. MARCIANO PÉREZ
e. gancedo | santa olaja
Llevan tanto tiempo enterradas que ahora, recién recuperadas para el aire, el sol y la vista, se diría que estas piedras acaban de ser colocadas unas sobre otras de tan pulidas como han aparecido, con restos del encalado original y su amarillo color, propio de las canteras de Boñar. Es una de las cosas que llaman la atención de la excavación arqueológica que desde principios del mes de marzo tiene como objeto el que en tiempos fuera poderoso monasterio de San Pedro de Eslonza; trabajos que abarcan una superficie de 4.475 metros cuadrados y que en algunos lugares han llegado ya al nivel del suelo primigenio, casi dos metros más abajo.
Excavación en la cabecera de la iglesia, vista del pavimento del canto rodado del claustro, arranque de la escalera y una de las marcas de cantero. MARCIANO PÉREZ
Y tonalidad que contrasta con el aspecto de los grisáceos, aislados y erosionados muros que hasta ahora constituían los únicos testigos de la existencia de este cenobio abandonado, olvidado y expoliado tras la Desamortización y cuya monumental portada (junto a otras cuatro de menor tamaño) fue trasladada, piedra a piedra, a la iglesia capitalina de Renueva en 1953. Ahora, en cambio, pueden comprobarse las dimensiones del claustro, la altura de los edificios, el arranque de la gran escalera, detalles escondidos como los peldaños de entrada a la iglesia y hasta unas peculiares marcas de cantero. «Lo curioso es que los artesanos solían hacer esas marcas para ser vistas y así poder demostrar las piedras que habían colocado con vistas al cobro, pero en este caso están ocultas, casi como una firma personal», explicaron el arquitecto encargado del proyecto, Andrés Rodríguez, y la arqueóloga, Mari Luz González. Eso sí, todo cuanto podía ser robado se robó, incluidas las losas del suelo, pero ha emergido, por ejemplo, el bello empedrado de canto rodado del claustro, ahora ‘resucitado’ lo mismo que molduras, arranques de columnas y otros elementos arquitectónicos.
El alcalde del municipio de Gradefes, Amador Aller, detalló que la excavación se extenderá hasta finales del verano y que la idea es habilitar visitas guiadas —bajo demanda— por el ‘nuevo’ monumento, visitas que sirvan también para promover en cierta medida la paralizada Ruta de los Monasterios, verdadera asignatura pendiente de la comarca. El proyecto también prevé habilitar un aparcamiento además de mejorar la señalización y colocar paneles explicativos en torno al monumento.
En realidad los trabajos, llevados a cabo por la empresa Ceteco, constan de dos partes. De un lado está la intervención arqueológica y la consolidación de los restos, financiados con cargo del 1,5% cultural. Una inversión total de 150.500 euros donde la aportación del Ministerio de Fomento es de 105.350 euros —el 70% de la inversión total— y donde Gradefes pone el resto. Por otro lado se encuentra la adecuación y señalización de acceso, que tiene un presupuesto de 47.500 euros en el que la Junta se hace cargo de 36.580 euros (el 77%) y el resto, el consistorio de Gradefes.